Salvador Rodríguez López

Hablar en tercera persona no obstante que se habla de sí misma es como estar frente a un espejo y suponer que la imagen es de otro, por lo que puede explayarse y sin rubor alguno llegar a la alabanza o a la crítica, inclusive a fustigar sus propias actitudes y proponer soluciones.
En los últimos meses se ha vuelto práctica común que los políticos asuman esa condición para zafarse de las murmuraciones y de los ataques, como una manera de demostrar que reconocen sus fallas y están dispuestos a corregir errores y omisiones, por ello, en un acto de mea culpa reniegan de lo que hacen y se comprometen a cambiar, a ser “otros”, con la esperanza que la sociedad se trague la píldora, aún cuando saben que están lejos de pasar la prueba del ácido.
Es una actitud que tiene lugar en prácticamente todos los partidos políticos, donde algunos aceptan que están lejos de ser el ejemplo que pregonan, aunque para no meterse en camisa de once varas le echan el lodo a los demás y así pasar por respetuosos de las normas, sin embargo difícilmente pueden cubrirse el cochambre.
Durante la sesión inicial del nuevo período de sesiones del Congreso, que tuvo lugar el pasado 2 de marzo, la diputada Estela Cortés Meléndez afirmó que del total de electores ni el 40% es parte de alguno de los diez partidos con registro nacional, por lo que la falta de adherencia del otro 60% es una muestra ya no sólo de descontento sino de “desprecio al sistema político” y a quienes son parte de él, lo que provoca que las demandas sociales no se atiendan.
En una autoflagelación, la legisladora afirmó: “Nos llaman y duele, debemos hacer mucho para cambiar esa opinión que tienen de nosotros los políticos, nos dicen incompetentes, inútiles y por supuesto corruptos. La combinación de corrupción y crisis económica aumentan de manera significativa la desconfianza, molestos por la deteriorada economía que viven”.
Exhortó a sus compañeros a reconocer las desigualdades que dañan al pueblo y aceptar que es trascendental para Aguascalientes “ir más allá de las diferencias (políticas) y estar a la altura de lo que pide la ciudadanía”.
El asunto está en pasar de las palabras a los hechos, en que sin pregonarlo se observe el cambio que anuncian. No basta con decirlo a los cuatro vientos que les “duele” la opinión que los ciudadanos tienen de la política y los políticos, ni de reconocer que los califiquen de “incompetentes, inútiles y corruptos”.
Reconoció que hay demasiado trabajo que deben desempeñar, principalmente “responderle a la población en temas que nos aquejan como la inseguridad, corrupción, salud y educación (…), y todos sin excepción, somos conscientes de que lo que más duele a nuestros representados tiene que ver con el estado de inseguridad que se ha acentuado y que nos mantiene en estándares que creíamos superados, que nos lastima que las instituciones y figuras para frenar el grado de descomposición que genere la corrupción, aún no sean perceptibles y mucho menos sentidas por la ciudadanía”.
En su intervención, la diputada Estela Cortés esparció responsabilidades, al citar que la sociedad demanda a los Tres Poderes del Estado “claridad en la tarea de servir” y como ha sido la constante en cada Legislatura, dijo: “Este órgano colegiado reitera el compromiso de proveer de las normas que permitan abatir las desigualdades sociales, la marginación y la falta de oportunidades”.
Si ese compromiso se reflejara en darle salida a todas las iniciativas que sólo en esta LXIII Legislatura se han recibido, sería otro el cantar, pero al igual que las otras dejarán un cúmulo de asuntos sin resolver, aunque eso sí, seguirán divulgando que “la fortaleza de esta Legislatura radica en la diferencia de quienes la conformamos, (y) la riqueza estriba en la búsqueda de los propósitos que nos son comunes”.
Palabras que se quedan ahí, frente al espejo, que inerte escucha la acusación que asimismo hace quien está enfrente.

SE ATISBA UNA LUZ
Tenue, pero es una esperanza la que se abre para conservar el Bosque de Los Cobos y el Parque La Pona, convertidos en símbolos de lucha de los grupos ambientalistas, que contra viento y marea buscan evitar que los absorba la selva de cemento
Aunque no está dicha la última palabra, es alentador que el Ayuntamiento de Aguascalientes le diera entrada a la petición para declarar zona natural protegida Los Cobos y que siga su marcha el propósito de decretar zona de conservación de flora y fauna La Pona, incluidos los antiguos Baños de Ojocaliente y la caja de agua.
En ambos casos está el manifiesto interés de consorcios inmobiliarios por aprovechar ambos terrenos para la creación de conjuntos habitacionales, centros comerciales y zonas recreativas, por lo que indefectiblemente serán derribados la mayor parte de los árboles, lo que de suceder provocaría un fuerte impacto a las fuentes de oxígeno, porque aún cuando se comprometan a sembrar especies para sustituir las que echaron abajo, tardarán años en alcanzar la adultez necesaria.
La ciudad capital tiene muy pocos espacios arbolados, por lo que lo menos que se debe hacer es conservar los que hay y crear más, como una contribución local para mejorar las condiciones climáticas. Se tiene que ser sensible en este aspecto y entender que la Madre Naturaleza es sumamente generosa ya que de manera gratuita ofrece flora y fauna, que son parte fundamental en el ciclo de la vida, de la que el ser humano únicamente debe acogerlas y cuidarlas.
El secretario del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del municipio, Omar Alejandro Plesent Sánchez, dio a conocer que se dio entrada a la petición que presentaron los ecologistas sobre el Bosque de Los Cobos, que buscan que se clasifique como zona natural protegida, estudio que se llevará entre tres y seis meses y cuyas conclusiones pasarán a Cabildo para su conocimiento, debate y dictamen.
Al mismo tiempo se avanza con el Parque La Pona, al citar el secretario de Desarrollo Urbano municipal, Adrián Castillo Serna, que se integra un polígono para cuidar, proteger y conservar el patrimonio cultural y ambiental de este lugar. Lo que se trabaja actualmente es en el cabildeo con los regidores, para que en su momento determinen lo conducente, teniéndose un expediente con 1,500 cuartillas que deberán examinar para tomar las decisiones correspondientes.
De lo que se encuentra avanzado por parte del Ayuntamiento es que, de las 33 hectáreas, 11.4 se destinen a área de donación para el municipio, otras se conservarían como espacio por afectación de fallas geológicas, asimismo se analiza la consolidación de una avenida que ofrezca movilidad al Canal Interceptor y se convierta en una vía alterna para la ciudad.
También se considera un espacio aprovechable para los propietarios de 10 hectáreas, que lo destinarían para sus planes y al mismo tiempo, los mismos dueños del predio se comprometerían a donar otros terrenos a cambio de desarrollar sus proyectos.
Aunque no está dicha la última palabra, es una acción muy importante la que dan las autoridades municipales, al colocarse al lado de la sociedad, que desde hace tiempo se ha pronunciado por conservar esas zonas naturales.

MÁS QUE UN DÍA
Cada año se escucha una mezcla de elogios y reclamos con motivo del Día Internacional de la Mujer. El 8 de marzo es la fecha que los países dedican para recordar a las que contribuyeron a crear conciencia sobre la igualdad de derechos y oportunidades entre el hombre y la mujer y reiterar lo mucho que hace falta para alcanzar ese propósito. Aguascalientes ha tenido mujeres que en su momento lucharon por ese equilibrio, fue el caso de María del Carmen Araiza, fundadora de la Federación de Trabajadores (FTA), al igual que la arquitecta María del Rosario Andrade Bárcenas y la abogada María Angélica Hernández Lozano, que sembraron la semilla de la equidad, de la que hoy es una realidad con leyes nacionales y locales que aseguran una participación igualitaria en lo político y sólo falta que se refleje en los puestos de trabajo y salarios, pero cada vez hay más avances en estos renglones.

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