Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., 11 de noviembre de 1914.
En vista de los lamentables acontecimientos de ayer, y con el objeto de reducir por la fuerza al rebelde Venustiano Carranza y a sus seguidores, el presidente de la República, general Eulalio Gutiérrez, nombró al general Francisco Villa jefe del Ejército de la Convención -nuevo nombre que recibe la División del Norte-, dependiente del propio Ejecutivo federal y del ministro de la guerra, el joven general José Isabel Robles. “Estén ustedes seguros -dijo el presidente Gutiérrez al expedir el nombramiento- que tan pronto como el señor Carranza acate los mandatos de la Convención, el general Villa se retirará otra vez, y de ese retiro respondo yo con mi persona, puesto que el general Villa no me niega su obediencia.”
Como era de esperarse, la medida suscitó una serie de reacciones, entre las que destacan la del general Pablo González, que luego de tomar conocimiento de lo anterior envió el siguiente telegrama: “Señor general Eulalio Gutiérrez, desde esta hora estimo rotos y sin ningún valor mis compromisos con la Convención de Aguascalientes y me dispongo a la lucha con todas mis fuerzas contra los bandidos villistas”.
Entrevistado al respecto, el licenciado José Vasconcelos opinó que dicho nombramiento invalida el objetivo principal de la Convención, como lo era la eliminación de los caudillos. “Pero hay que atender a los antecedentes del nombramiento y a la situación en que se vio Eulalio al hacerlo -explicó-. En vez de acatar a la Convención, Carranza le declara la guerra. Ahora bien, ¿podía Eulalio desorganizar la División del Norte quitándole su jefe, en momentos en que se preparaba para recibir la embestida de los carrancistas, fuertes en veinte o treinta mil hombres?”
El general Álvaro Obregón, por su parte, telegrafió desde México tres mensajes dirigidos al general Villa, a los jefes de la División del Norte y al presidente Gutiérrez.
Obregón dice a Villa lo siguiente: “He tenido conocimiento de que la División del Norte ha emprendido su avance al sur de Aguascalientes. Es el momento en que usted, con hechos, pueda probar a la Nación que es un patriota. Si usted se retira de manera absoluta, ausentándose temporalmente del país, no se disparará un solo cartucho y el señor Carranza entregará el Poder al ser ratificado o rectificado el nombramiento de presidente en esta capital el día 20”.
Obregón considera además que de actuar así, Villa se convertiría en un gran hombre, de los que “tanto escasean en nuestro desventurado país”, y agrega que de persistir en su actitud “recibirá la maldición de la Patria, y de nada le servirán las glorias que ha conquistado ni las continuas protestas de patriotismo que a cada momento repite”. Finalmente, Obregón le pide consultar esto únicamente con su conciencia, “sin que nadie intervenga, y estoy seguro que se ahorrará mucha sangre”.
A los jefes de la División del Norte les pide suplicar a Villa atender la petición que se le hace. “Por mi parte declaro que, al retirarse de la manera indicada el general Villa, estaré en esta capital, con las fuerzas que son a mi mando, para dar toda clase de garantías a la Convención, y al presidente Gutiérrez, a cuyas órdenes quedaré.”
El telegrama enviado al primer mandatario dice lo siguiente: “Si separa usted a Villa como Jefe del Cuerpo de Ejército de Operaciones de la Convención, estaré a sus órdenes con todos mis elementos; pero si usted insiste en que Villa no debe separarse, seré el primero en batirlo con todas mis energías, pues no seré yo quien abandone al señor Carranza para apoyar a un hombre como Villa”. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected] <mailto:[email protected]>)