Ricardo Vargas

Hace cuatro semanas hablé en este mismo espacio sobre el reporte del Coneval, que explicaba el desempeño en niveles de pobreza que registraban los diferentes estados de la república durante los últimos 10 años. Dentro del reporte destacaron varios datos pero de manera general llamó la atención que, contrario a lo que muchos pudieran o quisieran creer, tanto la pobreza como la pobreza extrema tuvieron una disminución importante a nivel nacional entre 2008 y 2018. Evidentemente me refiero en este punto a un tema porcentual, pues de nada serviría medirlo en términos nominales (número de personas), cuando sabemos que el crecimiento poblacional es una variable importante a considerar.

A nivel nacional la población que se encontraba en situación de pobreza extrema se redujo en 3.9 puntos porcentuales, pasando de 11.0% a 7.4% de la población nacional total. De manera similar la población en situación de pobreza se redujo en 2.4 puntos porcentuales, pasando de 44.4% a 41.9% de la población total en el país. Es decir, sí existe todavía un alto nivel de personas tanto en situación de pobreza como en situación de pobreza extrema, producto de los altos niveles de desigualdad en el ingreso que se dan en México. Sin embargo, también es cierto que en los últimos 10 años la población en situación de pobreza se ha reducido de manera significativa.

A nivel estatal, como lo mencioné en aquella columna de principios de agosto, la variación en niveles de pobreza es muy alta, y podemos observar como extremos a Nuevo León y Chiapas, que mantienen respectivamente al 14.5% y 76.4% de su población en situación de pobreza. Aguascalientes se ha ubicado en la última década muy por debajo del promedio nacional, con un 26.2% de su población en situación de pobreza al cierre de 2918. Es importante entender en este sentido que el problema no es nacional, sino que debe tratarse de manera diferenciada por estados.

En otro tema, y partiendo de la idea de analizar dos distintas variables para enriquecer el análisis, pudiéramos hablar también de crecimiento económico por entidades federativas. La idea de esto sería ver de los estados de nuestro país quiénes han sido los que registran un mayor nivel de crecimiento, y si son los mismos que han reducido en mayor magnitud sus niveles de pobreza. La teoría económica nos diría (bajo ciertos supuestos) que así debería de ser.

En crecimiento económico, de acuerdo con INEGI, el país registra un promedio anual de 2.14% desde 2009 hasta 2017 (última cifra anual disponible si se quiere comparar con crecimiento estatal), pero al igual que con la pobreza mostró alta variabilidad entre los crecimientos de cada entidad federativa. Si tomamos los extremos, la entidad que más creció en este período de tiempo fue Aguascalientes con un 4.61%, mientras que la entidad que registró el menor crecimiento económico fue Campeche con un (-)5.10%. Claro que hay cuestiones estructurales detrás de esto, y mucho tienen que ver las principales industrias de cada entidad al momento de ver el crecimiento económico general, pero es interesante ver que parece haber una concordancia entre crecimiento y reducción de pobreza.

Si retomáramos las cifras de pobreza, acotadas al mismo espacio de tiempo (2009-2017), y las analizáramos junto con el crecimiento económico, veríamos un punto de encuentro entre crecimiento y reducción en pobreza. Las entidades que promedian un mayor crecimiento son Aguascalientes (4.61%), Querétaro (4.21%), Guanajuato (4.14%), Baja California Sur (3.70%) y Quintana Roo (3.52%). Del lado de la pobreza, Aguascalientes es coincidentemente la entidad que tuvo la mayor reducción en puntos porcentuales (11.5), mientras que Querétaro se ubicó tercero con 7.6 puntos. Baja California Sur recortó su pobreza en 3.3 puntos, mientras que Quintana Roo la disminuyó en 6.1 puntos porcentuales. Guanajuato es interesante pues únicamente redujo su pobreza en 0.7 puntos porcentuales.

Del otro lado de la moneda, quienes registraron el peor crecimiento económico fueron Campeche (-5.10%), Tamaulipas (0.23%), Tabasco (0.75%), Chiapas (1.03%) y Oaxaca (1.03%). Estas mismas entidades no solamente no redujeron su pobreza, sino que llegaron a incrementarla. La pobreza en Campeche incrementó 0.4 puntos, mientras que en Tamaulipas creció 1.2 puntos. En Oaxaca el número de pobres creció en 4.5 por ciento, mientras que en Tabasco y Chiapas disminuyó únicamente 0.2 y 0.6 por ciento en casi diez años.

Es cierto que este texto no representa ningún análisis estadístico ni un análisis de causalidad, pero es interesante ver que coincidentemente los estados que tienen más crecimiento suelen ser también los que reducen en mayor magnitud sus niveles de pobreza. ¿Nos debería de importar entonces el crecimiento? ¿O podemos resolver el problema de la pobreza sin preocuparnos por ese “indicador”?

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