David Reynoso Rivera Río

Hace un par de días, para ser exactos la noche del domingo, un hombre de 64 años cuyo nombre obedece a Stephen Paddock decidió terminar con la vida de casi 60 personas y herir a más de 500 que se encontraban presenciando un concierto de música country al aire libre en las inmediaciones del hotel Mandalay Bay, en Las Vegas. Decidió disparar desde una habitación localizada en el piso 32 del mencionado hotel.

Al momento, dicha masacre es considerada como la más grande en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica. Me permito abordar este tema ya que en el país vecino existen tantos lugares de venta de armas de la misma manera que existen restaurantes y cadenas de comida rápida; sin embargo, en nuestro país nos encontramos bajo otros parámetros totalmente opuestos. Dicho lo anterior, se pueden hacer interesantes consideraciones entre la prohibición mexicana que podría resultar excesiva y la también excesiva permisividad en la venta de armamentos.

Lamentablemente, la excesiva permisividad no va acompañada de un debido seguimiento a la portación y transportación de las armas. Lo cual permitió que Stephen Paddock transportara cerca de 25 armas de fuego y las introdujera a uno de los hoteles más lujosos de Nevada. Tras los lamentables acontecimientos, el presidente norteamericano (quien durante la campaña obtuvo un cuantioso apoyo de la comunidad armamentista americana) se aboco únicamente a lamentar el comportamiento y no se atrevió a poner en el crisol el debate necesario sobre el control de las armas que al momento se opone a la segunda enmienda constitucional.

Las cifras arrojan que en el país vecino cada año fallecen 40,000 personas, mientras que según el Sistema Nacional de Seguridad Públ1ica en nuestro país fallecen 20,000 personas. Lo anterior, pone en manifiesto que alrededor de 100 personas fallecen en promedio al día por el uso de armas en los Estados Unidos y 50 en territorio nacional. Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía ha manifestado que en el país 61.7% de las muertes se debieron a agresiones con arma de fuego.

Resulta verdaderamente lamentable todo lo acontecido en Las Vegas y será interesante analizar la discusión legislativa que pueda ocasionar en nuestro país vecino, para que todos los argumentos puedan ser también valorados en nuestro país durante los próximos años ya que hemos visto cómo existen legisladores y ciudadanos que han tomado como bandera la intención de dar apertura a la adquisición de armas de fuego.

Esperemos que las medidas de seguridad se endurezcan en todo el mundo y durante los próximos meses no tengamos ninguna sorpresa, sino que observemos un ambiente global de paz y tranquilidad que demuestren lo que podemos lograr como humanidad.

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