Fueron estas tierras, paso de personas con su historia individual de experiencias, necesidades y expectativas, de mercancías con valores impresos y también de ejércitos con misiones y sus armas.

Fueron brechas que marcaron el ir y venir de miles de mexicanos, por más de 300 años, y a cuyo paso crearon cultura y marcaron la historia en aquel camino que en la época virreinal era la arteria vital de nuestra nación.

RECONOCIMIENTO ES COMPROMISO. Hoy, a aquella vía se le conoce como el Camino Real Tierra Adentro (Creta), y con sus puntos conocidos y cuidados, los deteriorados y los que apenas se calcula su ubicación y se pretende explorar, ha sido declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La cédula correspondiente de este hecho fue entregada recientemente al Gobierno del Estado que, en conjunto con varias instituciones públicas, adquiere el compromiso de conservar, invertir para restaurar y hacer los esfuerzos necesarios para tener ese camino como lució, para que sea aprovechado por las personas para la generación de riqueza a través del turismo, y desde luego pueda ser gozado por las personas que visitan Aguascalientes.

RUTA ESTRATÉGICA. En entrevista con El Heraldo, el profesor del Departamento de Historia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y colaborador de este medio, maestro Carlos Reyes Sahagún, recuerda que el Creta es el camino de más de 2 mil 600 kilómetros que partió de la Ciudad de México hasta Santa Fe, en Nuevo México, Estados Unidos; fue virreinal y, por tanto, aprovechado por los españoles para el traslado de todo, como era en ese tiempo, por la vía terrestre.

“Nuestro estado quedó en la zona de cruce de ese camino, tocando puntos en ese momento estratégicos para la atención de satisfactores y actividades comerciales de quienes lo recorrían, reconocidos hoy como parte de ese patrimonio mundial cuya inscripción incluye: las ex haciendas coloniales de Peñuelas, Cieneguillas, San Blas, Pabellón, también conocida como Pabellón de Hidalgo, así como el Centro Histórico de nuestra ciudad”, explicó.

Éste último debido a la presencia de varias construcciones virreinales como la Catedral Basílica a la Virgen de la Asunción, la parroquia del Señor de El Encino, la de San José, la de San Diego con particularidad en el Camarín de la Virgen Purísima y San Marcos, templos construidos durante el virreinato.

LABORES NECESARIAS. Sobre dichos lugares, el maestro Reyes Sahagún recalcó que, a excepción de Pabellón de Hidalgo, será necesario proceder a la restauración de los sitios, como el caso de la Ex Hacienda de Peñuelas a la que le hace falta una inversión significativa para potenciarla como sitio de atracción turística.

“Se trata de una finca que hace clara referencia a la época, pues es la típica hacienda virreinal con estancias, patios y cuartos propios de la arquitectura de entonces, cuando el grueso de la población del país era de campo y su desarrollo era en el ámbito del mundo rural y agropecuario”.

ABASTECIENDO A LA REGIÓN. Si bien había manufactura y talleres, la Hacienda era la unidad principal no sólo para la producción, sino para la vida en general y en Aguascalientes adquirió una relevancia muy especial.

Ello derivado de que Aguascalientes y su área directa de influencia comenzó a despegar en función del apoyo que se brindaba a los mineros zacatecanos, considerando que la plata de la vecina entidad fue descubierta por los españoles en el año 1545, forjando a partir de la actividad lo que hoy se conoce como un polo de desarrollo que influyó en el despegue de la región.

El flujo de gente originó necesidades que empezaron a cubrirse desde Aguascalientes y otras regiones, para el traslado de ganado, la proveeduría de granos y la movilización de todos los proyectos que no se producían, pero se requerían en Zacatecas y los alrededores.

POTENCIAL TURÍSTICO. En ese contexto y a partir de esta declaratoria que marca el inicio del rescate del Camino Real Tierra Adentro, el maestro Carlos Reyes destaca que lo procedente en el futuro inmediato es generar la restauración de dichos sitios y en paralelo la infraestructura de apoyo para detonarlos como atractivo cultural-turístico.

Al respecto, recordó que siempre ha existido la preocupación de diversos sectores, en particular de hoteleros y restaurantes, de que Aguascalientes pueda atraer visitantes pese a no ser destino de playa o colonial, y lograr que el principal producto turístico como lo ha sido la Feria de San Marcos, sea complementado.

Los esfuerzos en ese sentido han dado frutos las últimas décadas y hoy tenemos un Festival de Calaveras que ha cobrado relevancia como ha sucedido, para su segmento, con el Quincenario a la Virgen de la Asunción y su Romería, o bien sus pueblos mágicos, entre otros.

LO QUE HACE FALTA. Quizá con la salvedad de Pabellón de Hidalgo, que como museo, jardín botánico y parroquia, restaurados y cuidados, es atractivo, lo que sigue es rescatar los sitios y proveerlos de servicios en sus alrededores para estar en posibilidad de promocionarlos como atrayentes para propios y extraños.

“Además, se trata de una infraestructura adicional para la oferta gastronómica, de servicios de hotelería y comercio, incluso de estaciones de combustible a sabiendas que hay caminos como el de Asientos a Tepezalá, donde ni siquiera hay una gasolinera, ya no se digan hospederías o restaurantes”.

Hay que pensar en grande, recomienda Carlos Reyes Sahagún, al tiempo de recordar que hay atractivos naturales que pueden ser aprovechados si se valoran bajo la óptica de lo propio, de la identidad del estado y su población, del modo de vida local que es valiosa, natural y con alto contenido cultural, como se marcó en el Camino Real Tierra Adentro.