Por J. Jesús López García

El edificio original del templo de San Diego y su convento franciscano –este último actualmente edificio Gómez Portugal de la Universidad Autónoma de Aguascalientes–, son las construcciones religiosas más antiguas de nuestra ciudad. Aunque anterior, la parroquia de la Virgen de la Asunción, actual Catedral, el edificio original fue sustituido en dos ocasiones, la última de ellas es la iglesia que conocemos, por ello San Diego con todas sus intervenciones es la edificación religiosa de Aguascalientes con más edad.

El conjunto de San Diego comenzó en el siglo XVII y llega hasta el XX. Arrancó con el templo y el convento, en el siglo XVIII se le añadió el templo de la Tercera Orden y a fines del mismo siglo el magnífico Camarín de la Virgen. Finalmente casi al término del siglo XIX e inicios del XX se hicieron las modificaciones necesarias por el maestro Refugio Reyes para transformar la planta de cruz latina del templo principal en basílica con sus dos medias cúpulas en el costado oriente.

En el mismo siglo XX, ya en la segunda mitad, fueron retiradas las balaustradas de los atrios, tanto del de Tercera Orden y el de San Diego, quedando solamente los dos accesos enmarcados por un pórtico cada uno.

Con esa sucesión de siglos es lógico que las formas y los estilos del conjunto sean variados: San Diego y el convento austeros y sobrios en su uso ornamental –la portada del templo es una intervención del siglo XIX. Si se accede al ex convento pueden apreciarse en sus muros las diferentes etapas de su pintura mural a lo largo de tres siglos. La Tercera Orden presenta una portada barroca sencilla de apenas una calle y un cuerpo con nichos separados los inferiores enmarcados por una venera y pilastras multiformes segmentadas con nimbos en diferentes versiones y soportados por un estípite sencillo que remata en peanas sobre las que se disponen las imágenes. El estucado es de épocas posteriores como lo fue un acabado almohadillado que estuvo presente en los muros de San Diego hasta hace todavía algunos años. La importancia histórica, religiosa y arquitectónica de San Diego, su convento y el templo de la Tercera Orden es innegable, pero la joya del conjunto es la que representa el Camarín de la Virgen.

El Camarín, dispuesto para cambiar las ropas y el ajuar de la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, es una construcción integrada a la parte norte del templo de San Diego con el que comparte el baldaquino de alabastro dentro del que se encuentra la imagen. Con un mecanismo inferior puede girarse la imagen de la Virgen para dar el frente al Camarín en caso de celebrarse una ceremonia en él, como seguramente se hizo en tiempos del patrono de la obra, el capitán del Regimiento de Dragones del rey acantonado en la Villa de la Asunción a fines del siglo XVIII, Don Juan Francisco Calera. El edificio es una obra pía «delineado» y construido por el maestro alarife Santiago Medina, consagrado en 1797 por el obispo de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas, patrono a su vez del Hospicio que lleva su nombre y que posee una cúpula similar al cupulín que remata al Camarín de nuestra ciudad.

El Camarín es un edificio complejo en su trazo, significación religiosa y conceptual, por lo que es complicado hacer justicia a su descripción completa en este espacio, sin embargo podemos mencionar que es una edificación transicional entre el barroco –presente en sus retablos interiores y en los roleos que rematan en voluta sus contrafuertes– y el racional Neoclasicismo, manifiesto en su planta circular tomando al octágono como generador de trazo y rematado por su cúpula –la más grande de Aguascalientes– que asciende, con todo y su cupulín, hasta una altura considerable, así mismo en elementos como balaustradas, pares de columnas, entre otros.

Este edificio es sin duda la construcción virreinal más atractiva de nuestro estado y una de las más interesantes de la región, por no decir del país: existen pocos camarines y el nuestro es el más tardío y el más grande, no es tan exuberante como los que están en Tlaxcala, Ocotlán o San Luis Potosí, pero es el que más abiertamente muestra la apertura a las nuevas concepciones, en ese momento, del estilo neoclásico.

En el croquis se percibe un fragmento del conjunto de San Diego visto desde la azotea del Edificio Gómez Portugal de la Universidad Autónoma de Aguascalientes –el ex convento–, dominada, de izquierda a derecha, por la sencilla cúpula deprimida del templo de San Diego con su sencilla linternilla, en medio y al fondo la cúpula de la Tercera Orden rematada con una pequeña imagen de San Francisco sobre la que se desplanta la cruz; sigue el canto de la espadaña en que se alojaba una campana, y finalmente la gran cúpula del Camarín con sus óculos en tambor, contrafuertes, agujas y balaustradas.

Indudablemente, el Camarín de la Virgen es un excelso ejemplo de nuestro patrimonio arquitectónico aguascalentense.