Noé García Gómez

Se dice que al verse acorralado y prácticamente perdido Adolfo Hitler se refugió en su bunker con sus leales y consejeros políticos y de guerra; ahí se emitían y discutían las más descabelladas, arriesgadas y hasta locas estrategias para poder lograr un milagroso renacer del ejército alemán ante la llegada de las fuerzas rusas a Berlín y el avance estadounidense en el territorio. La escena de la película “La Caída” que ha sido miles de veces editada para compartir en redes sociales donde replican el estrés y desesperación de un equipo que se veía perdido.

Hoy en 2018 y en pleno proceso electoral para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo, visualizo algo similar en Los Pinos. El presidente Enrique Peña Nieto, reunido con su equipo estratégico proponen, analizan y ponen en marcha alocadas estrategias para conservar el poder.

Imagínese ese grupo compacto revisando las encuestas donde las expectativas puestas en un exfuncionario, hoy candidato se están desvaneciendo, las proyecciones de que José Antonio Meade sería una propuesta fresca, que convencería a los indecisos y llegaría a los panistas desencantados, lo que provocaría que subiera como la espuma en las encuestas, no resultó lo que esperaba.

Muchos de ese grupo, verdaderamente asustados no porque México se convierta en Venezuela, sino porque López Obrador y Anaya han declarado que meterán a la cárcel a los implicados en corrupción; eso puede provocar las condiciones para que el pánico cunda en la mente de ese estratégico grupo priísta.

Zepeda Patterson se pregunta ¿hasta dónde está dispuesto a ir Enrique Peña Nieto en su afán de mantener el poder?, y continúa “nada bueno augura el pánico que se ha apoderado de Los Pinos”.

Ya vimos que está instruyendo –como lo hizo en EDOMEX- para que los funcionarios y los recursos que manejen sean usados para ayudar a su partido; además de que no duda en utilizar de manera facciosa a la PGR, y descaradamente la información de la Secretaría de Hacienda, ahí está el caso de supuesto lavado de dinero de Ricardo Anaya.

Lo que muchos nos preguntamos ¿será capaz de operar una estrategia de fraude electoral? ¿Azuzará a las fuerzas armadas para crear inestabilidad?  No nos queda más que confiar en las instituciones electorales y del Ejército para que actúen y exijan el respeto de la decisión del pueblo.

Hoy yo, Noé García Gómez lo digo, en este momento el verdadero y gran peligro es la falta de prudencia y sensatez de nuestro presidente Enrique Peña Nieto y los cortesanos que lo rodean.

Twitter @noeg2

 

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