Alberto Bortoni
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En un mundo en donde el estado deja de proteger a sus ciudadanos, en el que existe una profunda crisis económica y, en donde se tiene que hacer justicia con la mano propia, el coche ideal es un Ford Falcon XB GT Coupé Interceptor: el auto con el que Mad Max cumple su propósito y toma venganza.
El Ford Falcon XB GT fue creado el mercado australiano. Así que, aunque se pueden ver algunos detalles similares con otros Ford vendidos en Norteamérica, en realidad no hubo un auto idéntico en esa época.
Se trató de un modelo 1973, con un motor de 5.8 litros; es decir un 351. Es un auto claramente modificado, y le sobresale un enorme supercargador del cofre. El supercaragdor puede desactivarse a criterio del conductor, lo cual seguramente ayudaba a disminuir un poco el hambre por gasolina.
En la película, el auto era parte de la flota del Main Force Patrol, quienes se encargaban de patrullar las carreteras. El coche era conocido también como un V8 Interceptor o un Pursuit Special.
Fue modificado y convertido en una verdadera máquina de guerra. La fascia delanterafue ajustada para poder circular en terrenos maltratados y se le agregaron nuevos tanques de combustible (200 litros). Con la situación de Australia en ese momento y las extensiones de tierra, tanques como estos son sin duda necesarios.
El coche de producción tenía lo necesario para ser considerado un ´muscle car´ aún sin el impresionante supercargador del de Max. De serie traían el motor 351, en los primeros un Cleveland proveniente de Estados Unidos. En comparación a la versión Windsor, que era más común, el Cleveland realmente era un motor completamente diferente. Respiraba mejor gracias a cabezas tomadas del Boss 302 y podía revolucionarse más. La potencia estaría por los 300 caballos de fuerza.
Así que un Falcon XB GT no era un mal punto de partida para un coche de altas velocidades. Después de la película el coche estaba destinado a ser destruido. Pero Harry Warholsky Sr., se dio a la tarea de salvarlo. El auto terminó siendo trasladado a un museo en Florida; un escenario muy diferente al apocalíptico desierto de Mad Max.