Gerardo Muñoz Rodríguez

A principios de esta semana, el presidente Enrique Peña Nieto anunciaba una serie de cambios en su gabinete, particularmente en el principal aparato financiero del mismo. El ex gobernador del Estado de México, designó al doctor José Antonio González Anaya como nuevo titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, después de aceptar la renuncia de José Antonio Meade Kuribreña; quien, a su vez, buscará convertirse en el candidato a la silla presidencial por parte del Partido Revolucionario Institucional.

Meade Kuribreña, doctor en economía por la universidad de Yale, cuenta con más de 20 años como servidor público; lo cual, lo convierte, al menos en el papel, como la persona más preparada para llevar al país a enfrentar la infinidad de retos a los cuales debemos hacer frente. Cuenta con una vasta experiencia en algunos de los principales ramos del Gobierno Federal. Fue secretario tanto en la actual como en la anterior administración, presidiendo las secretarías de Hacienda y Crédito Público (dos veces), de Energía, de Relaciones Exterioresy la de Desarrollo Social.

Aunado a esto, ocupó direcciones generales en la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, en el Instituto para la Protección para al Ahorro Bancario, así como en el Banco Nacional de Crédito Rural, tan solo por mencionar algunas.

Ninguno de los pretendientes presidenciales, cuenta con un kilometraje recorrido como el cinco veces Secretario de Estado y único aspirante con perfil y vocación económica-financiera.

A pesar de la premura del proceso electoral, alcanzamos a visualizar un par de propuestas, al menos en el tema económico, por parte de los tres principales aspirantes presidenciales, siendo algunas, por no decir la mayoría de ellas, poco viables y benéficas a la población mexicana.

Por un lado, vemos como el primordial candidato de izquierda insiste en la cancelación del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, así como eliminar la concentración de las dependencias y entidades del gobierno federal en la capital de país, para ser ubicadas en toda la república, argumentado que éstas pueden potencializar el crecimiento económico de las entidades federativas. Caben cuestionamientos como: ¿Qué pasara con los más de 20 mil millones de pesos que ya han sido invertidos en el NAICM?, ¿Cuál es el costo de oportunidad de la infinidad de mexicanos que se ven afectados día con día en los retrasos de sus vuelos?, ¿Cuál es el costo financiero de reunir a todo el gabinete?, ¿Cuál es verdadero impacto monetario de una dependencia federal en un Estado?

Por otro lado, el aspirante por parte del denominado frente ciudadano, propone la implementación de una renta universal, con la finalidad de acotar los altos niveles de desigualdad que existen en el país. La duda surge en conocer de qué forma podrán obtenerse la inmensa cantidad de recursos para hacer frente a esta idea.

José Antonio, con conocimiento de causa, sabe cuáles son los principales retos para el país y la mejor manera de poder abatir los mismos. Su destape, trajo consigo cierta estabilidad en los mercados financiaros, a pesar de su salida de la siempre importante SHCP.

Esto demuestra que la noticia fue aceptada por la mayoría de los inversionistas y que su posible llegada a Los Pinos, puede generar la suficiente certidumbre económica para el siguiente año.

Estamos por concluir un año complejo en materia económica, política y social; para comenzar otro que nos espera con enormes desafíos en las diversas áreas que presentan rezagos o posibles mejoras en el país. Conocer a fondo a los candidatos y considerar a la mejor opción, es un compromiso de cada ciudadano mexicano.

Un correcto sufragio, puede convertirnos, en un largo plazo, en una potencia mundial; ya que como bien dijo el novelista estadounidense John Verdon: “A veces las elecciones tienen consecuencias que no prevemos”.

 

Twitter: @GmrMunoz