Ayer se celebró el primer Domingo de Adviento, tiempo de animar la esperanza y de construir la paz, destacó el P. Carlos Alberto Alvarado Quezada, al señalar que es una buena ocasión para sacudir nuestras conciencias, para reavivar nuestra confianza y levantar el ánimo.
Explicó que en el Adviento nos preparamos para celebrar la Navidad, la venida del Mesías entre nosotros, que nos anuncia un nuevo tiempo, una nueva realidad, una nueva vida. Durante todo el Adviento se nos abre la gran oportunidad de orar y alentar la esperanza en las personas y comunidades afectadas por diferentes problemas y circunstancias.
“Los cristianos fundamos nuestra esperanza en un Dios que no nos abandona, que camina con nosotros y ha vencido el pecado y la muerte. Nos encontramos con el misterio de Dios en lo ordinario, en lo sencillo y pequeño, por ejemplo, en el servicio a los pobres, en el silencio, en la oración, en la escucha de la Palabra, en la atención a las víctimas y a los que sufren”.
En ese sentido, invitó a todos a asumir como prioridad este tiempo de Adviento, animar la esperanza y construir la paz. Se inicia con el Adviento, un camino que requiere preparación, constancia, medios adecuados, pero que al final nos llevará a contemplar la más preciosa luz que brilla en medio de la oscuridad.
“Cuando la violencia y la inseguridad nos circundan, cuando hay gritos de dolor y angustia, una de las tentaciones mayores es la de huir, correr, hacernos los desentendidos y esconder la cabeza; por el contrario, hay que enfrentar las situaciones difíciles con la cabeza en alto, pero con vigilancia y estando alerta, para no caer en las trampas del mal”.