Mircea Mazilu

En el mes de febrero se conmemoran varios acontecimientos importantes de la Historia de México. Casi un siglo antes de la promulgación de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, cuyo aniversario celebramos el pasado 5 de febrero, se proclamó dentro del contexto de la lucha por la independencia el Plan de Iguala. Asimismo, el día 24 de este mes se festejará el Día de la Bandera Mexicana, la cual nació tras la formulación el 24 de febrero de 1821 de este documento que establecía la emancipación del virreinato del imperio español. De igual forma, el pasado 10 de febrero se cumplieron 199 años del “Abrazo de Acatempan” entre Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, un abrazo que ponía fin a la lucha por la independencia, pero que probablemente nunca ocurrió.

Como bien se sabe, la independencia de México que nació con el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810 fue un proceso largo y sangriento que duró casi 11 años. Tras la ejecución de los dirigentes insurgentes Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez en el verano de 1811, fue el cura José María Morelos quien encabezó la lucha por la emancipación. No obstante, tras cuatro años de combate, éste fue capturado en noviembre de 1815 y posteriormente fusilado. Después de su muerte, fue Vicente Guerrero quien se convirtió en el jefe insurgente más importante. Tras varios enfrentamientos, el insurrecto llegó a un acuerdo con el comandante del ejército realista Agustín de Iturbide para poner fin al conflicto armado. Ambos se encontraron el 10 de febrero de 1821 en la población de Acatempan, en donde supuestamente se abrazaron en forma de reconciliación.

No obstante, al contrario de lo que afirma la Historiografía tradicional, este acontecimiento conocido como el “Abrazo de Acatempan” es probable que nunca haya ocurrido. Muchos sostienen que el dicho abrazo entre los dos dirigentes no existió porque Vicente Guerrero padecía del mal de pinto (vitíligo), una enfermedad tropical de la piel que en aquel entonces se consideraba contagiosa. Por esta razón, se afirma que Agustín de Iturbide temió un posible contagio y, por lo tanto, evitó el contacto con su adversario. Entre los que apoyan esta teoría se encuentra el escritor Francisco Martín Moreno, autor de 100 mitos de la historia de México.

Sea como fuera, el encuentro entre los dos trajo como consecuencia la proclamación el 24 de febrero de 1821 del Plan de Iguala, en el que se establecía la independencia de México. Además, este documento fijaba la religión católica como la“oficial y única de la nación” y la monarquía constitucional como forma de gobierno, ofreciendo a Fernando VII el trono de la nueva patria. De la misma forma, declaraba que se crearía un Ejército Trigarante (o Ejército de las Tres Garantías), el cual sería el encargado de aplicar el plan. Por último, mencionaba que el dicho ejército sería identificado con una bandera, en la cual se representarían la religión, la independencia y la unión con los colores blanco, verde y rojo, respectivamente. Este emblema es considerado el antecesor de la actual bandera mexicana.

Poco después de la proclamación del Plan de Iguala, en Madrid se nombró como jefe político de Nueva España al militar liberal Juan O’Donojú. A su llegada a México en el mes de julio de 1821, éste entendió que la emancipación del virreinato ya se había consumado y la situación era irreversible. Por lo tanto, decidió firmar los Tratados de Córdoba, en los que se ratificaba la independencia de la nueva nación y se exigía la retirada de las tropas españolas del territorio mexicano. De esta manera, el 27 de septiembre, Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero y el Ejército Trigarante entraban triunfantes en la Ciudad de México. El día siguiente se redactó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, mediante el cual este último declaraba una vez más su autogobierno.

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