El Obispo José María de la Torre Martín, coincidió con los señalamientos del Papa Francisco en el sentido de que el aborto terapéutico “es como contratar a un sicario”; reiteró que la interrupción del embarazo es un pecado, aunque el bebé tenga una discapacidad o esté enfermo. Es una práctica no justificada y equiparable a contratar a un asesino a sueldo.
Cuestionó que cómo puede ser terapéutico, civil, o simplemente humano un acto que suprime una vida inocente e inerme en su nacimiento; sostuvo que no es justo ‘quitar’ una vida humana para resolver un problema.
Asimismo, señaló que las leyes configuran la cultura de los pueblos y una legislación que no protege la vida favorece una ‘cultura de la muerte”.
Refirió que el SS comparó el aborto selectivo con los crímenes nazis para lograr la pureza de la raza.
Además, comentó que en el siglo pasado todo el mundo se escandalizaba por lo que hacían los nazis para curar la pureza de la raza, y “hoy hacemos lo mismo, pero con guantes blancos”.
“La violencia y el rechazo a la vida, que supuestamente, conducen al aborto, provienen del miedo; cuando los padres descubren que el hijo que esperan tiene una enfermedad o una discapacidad, necesitan verdadera cercanía y solidaridad para afrontar la realidad y superar los miedos; pero en lugar de esto, reciben rápidamente consejos para interrumpir el embarazo”.
El Pastor expuso que un niño enfermo es como cualquier necesitado de la tierra, como un anciano que necesita asistencia, como tantas personas pobres que tienen dificultades para vivir; él, ella que se presenta como un problema, pero es en realidad un don que puede sacarnos del egoísmo y hacernos crecer en el amor.
También habló del síndrome post aborto, que no deja vivir en paz a las mujeres que se deciden por esta acción y el remordimiento es también para sus cómplices, refiriéndose al personal médico que interviene y a los familiares, que sabiendo la decisión, no disuaden a la mujer de tomarla.