Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Estadísticas del secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, constatan que México vive su peor ola de violencia y en octubre volvió a romper su récord mensual de homicidios dolosos.
El mes pasado se iniciaron 2 mil 371 carpetas de investigación por ese delito.
Hasta entonces, el récord histórico lo tenía junio de este año, que sumó 2 mil 238 asesinatos intencionales.
El número de asesinatos durante los primeros 10 meses del año es 23.6 por ciento mayor al registrado en el mismo periodo del año pasado, que sumó 16 mil 881 casos.
De mantenerse el promedio mensual -de 2 mil 87 homicidios dolosos- en el último bimestre, el 2017 se convertirá en el año más violento por lo menos desde 1997.
La Administración del Presidente Enrique Peña acumula 13 mil homicidios más que la de su antecesor Felipe Calderón, en el mismo lapso de Gobierno.
En los primeros 59 meses de gestión de Peña, es decir, de diciembre de 2012 a octubre de 2017, las fiscalías estatales iniciaron 93 mil 659 carpetas de investigación por homicidio doloso.
Durante el sexenio de Calderón se abrieron 80 mil 573 indagatorias en la misma cantidad de meses, de diciembre de 2006 a octubre de 2011.
Es decir, que en la presente Administración federal se han registrado 13 mil 86 homicidios, un incremento de 16.3 por ciento.
Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, consideró que las cifras de este sexenio evidencian que la autoridad no tiene idea de cómo resolver el problema, o bien, no tiene interés en hacerlo.
“Me parece terrible lo que estamos viendo y me parece terrible que (.) no haya habido nadie que rinda cuentas y ninguna renuncia sobre la mesa cuando no hay resultados.
“Si no hay un cambio de viraje porque no saben qué hacer, evidentemente debe haber la salida del que ya no sabe qué hacer y que es el verdadero responsable de este tema”, señaló Rivas.
“Estamos alcanzando dimensiones históricas y preocupantes. Estamos viendo una gran inacción de la autoridad. No (hay) una respuesta inmediata, que debería haberla por la gravedad de las cifras.
“Si una cifra como esta no está haciendo reaccionar a la autoridad, qué es lo que sigue, qué es lo qué se necesita para que reaccionen”, señaló Gabriela Capó, del Instituto para la Seguridad y la Democracia.