El Heraldo de Aguascalientes

EDIFICIO GONZÁLEZ VACA

Por J. Jesús López García

La arquitectura Moderna se ha visto en muchas ocasiones descalificada por su propensión racionalista a la función a darse cita en el inmueble, ello ha provocado espacios adjetivados como “antisépticos”, “neutros” y por tanto, bajo esa óptica, poco dados a generar empatía con el usuario o el transeúnte ocasionales. Para quienes así opinan, nada que ver con las impresionantes portadas barrocas aguascalentenses del siglo XVIII, cuyo objetivo principal por el contrario era generar impacto sobre los usuarios y transeúntes.

Con ello se olvida sin embargo que no todo lo realizado en el siglo XVIII fueron impactantes portadas barrocas, y que ni siquiera ellas y el edificio que les acompaña de soporte, fueron totalmente realizados en esa centuria. Más aún, la producción arquitectónica de los siglos XVII, XVIII y XIX, salvo las construcciones con vocación comunitaria, o perteneciente a la pequeña élite del lugar, era de permanencia precaria por lo que su modificación o total sustitución constituían un asunto cotidiano.

¿Qué ocurre entonces con la producción arquitectónica Moderna del siglo XX? Su continuidad se debe a su adecuación a usos que el tiempo y la sociedad van requiriendo –su racionalismo funcionalista– y la naturaleza de su construcción a partir de procesos y materiales que a diferencia del adobe y la madera tradicionales, ofrecían una resistencia al paso del tiempo y al “uso rudo” mucho más fuerte que en sus antepasados construidos.

Resultado de lo anterior es un catálogo de edificios del siglo XX mucho más amplio que el representado por los edificios de los tres siglos anteriores juntos; mas el reclamo puede persistir ¿Qué edificio Moderno tiene la resonancia de un edificio perteneciente al viejo régimen sea este religioso, civil y construido incluso a inicios del siglo XX? Es difícil responder esta pregunta con nombres de edificios que representen algo a los no arquitectos, e incluso a algunos que sí lo son, y es que esa inclinación de la arquitectura Moderna por la homogeneidad y la economía de medios pueden producir también una tendencia al anonimato. Curiosamente es ahí donde descansa una de las cartas fuertes de la arquitectura Moderna. No tiene un interés especial por componer monumentos para una sociedad democrática e igualitaria moderna, ellos ya cobraron forma anteriormente, si no, contexto: el contexto de una vida comunitaria entre pares, por lo que la elocuencia particular de un edificio se deja a favor de un fondo discreto y preciso, útil y sí, neutro, para favorecer con ello la multiplicidad de usos e interpretaciones –todo menos unívocas.

De entre esas fincas, en Aguascalientes está el edificio González Vaca, que aun a la fecha ostenta discretamente su nombre en la esquina curvada de la avenida Madero y la calle Díaz de León, a una cuadra de la Plaza de la Patria. Diseñado por el Ing. José Flavio Madrigal Rodríguez en 1940, quien trabajó durante un lapso en la firma local “Talamantes y Urzúa”, para posteriormente trasladarse a la ciudad potosina en donde realizó una obra de gran envergadura, baste citar el Hogar del Niño en 1957.

En el edificio González Vaca, la disposición en líneas horizontales acusa su composición con las prácticas marquesinas –recurso moderno en vías de extinción en los edificios comerciales y de servicios del centro de nuestra ciudad y recordadas cuando atacados por el sol diario o el chaparrón sorpresivo, el transeúnte no tiene más remedio que quemarse o empaparse.

El inmueble es contemporáneo a las obras de los años treinta de Max Bill, arquitecto suizo conocido por la simplicidad gramática de su discurso arquitectónico, fiel al mandato moderno de economía de recursos compositivos y constructivos; pero esa curva esquinada que le da una personalidad al edificio y de hecho a toda esa esquina –una de las más transitadas de la ciudad–, tiene cierta influencia del expresionismo de Hans Scharoun. Gesto tímido tal vez en el edificio aguascalentense, que no obstante para quienes conocemos el centro de nuestra ciudad no pasa desapercibido.

Actualmente el edificio continúa siendo usado bajo las premisas de utilización con las que fue diseñado y edificado: planta a nivel de calle para comercio, nivel superior para vivienda, o en su defecto servicios. El inmueble se aprecia bien conservado y expresa el aprecio que sus actuales ocupantes tienen por él, pues, las intervenciones que recientemente experimentó son muy discretas y fieles a conservar la integridad del edificio cuyo cometido no implícito fue participar en la construcción de una imagen de la ciudad para el siglo XX. Y con la ayuda de sus ocupantes actuales sigue haciéndolo con mesura, respeto y dignidad en pleno siglo XXI.