RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En mi anterior entrega le comentaba que el ex senador y ahora vocero nacional del PAN, Fernando Herrera Ávila, haría la presentación de su último libro “México en Picada”. Hoy le platico que el evento realizado en uno de los salones del Hotel Quinta Real tuvo un éxito probablemente inesperado hasta para los organizadores debido a que la asistencia superó las expectativas, a grado tal que tuvieron que colocar más sillas, pues minutos antes de que iniciara el evento había muchos invitados de pie y a pesar de que se colocaron muchas sillas más, de todos modos hubo gente que no alcanzó silla.

El público asistente fue tal y como lo mencioné el miércoles pasado, perteneciente a la clase empresarial y política de la entidad, así como intelectuales y académicos. Gente no acarreada. Yo acudí con mi señora y fue grato para nosotros saludar a amigos de muchos años que han participado en política en los diferentes partidos. Ahí saludé lo mismo a ex presidentes y ex representantes populares -senadores y diputados federales y locales- de partidos como por ejemplo del PRI, PRD, PT y obviamente que también panistas. Así también empresarios muy importantes de la entidad, lo mismo que a líderes magisteriales, obreros y campesinos, sin faltar a infinidad de ciudadanos que mostraron su interés por conocer el contenido del libro que esa tarde se daría a conocer, lo mismo que los comentarios que se harían sobre el mismo, los cuales los realizaron el presidente del Colegio de Economistas de Aguascalientes, Jael Pérez Sánchez y la ex senadora Angélica de la Peña Gómez, quienes de forma contundente comentaron los desaciertos que el presidente ha tenido en los 10 meses que lleva de gobierno. Luego de ellos Fernando Herrera se hizo presente en el escenario y con una exposición muy digerible compartió sus opiniones sobre el andar de México bajo el mando de López Obrador. Los datos que dio a conocer el ahora vocero de Acción Nacional fueron incuestionables, pues eran datos que todos los ahí presentes conocen y viven día a día. Acciones desafortunadas que están incidiendo en la vida social y económica del país, resaltando lo anterior desde el punto de vista de lo que le espera a Aguascalientes si el rumbo no varía.

En los últimos años Aguascalientes ha venido creciendo en todos los sentidos, pues hemos tenido gobernadores que han trabajado con intensidad para mantener un buen nivel de vida y actualmente tenemos un gobernador que está haciendo esfuerzos tremendos para sostener el superávit en todos los sentidos del estado. Por ejemplo en la parte económica, de 96 mil millones de pesos que generaba la entidad en el año 2000, pasamos a 121 mil millones en 2008 y luego a 170 mil millones de pesos en 2017. El crecimiento fue prácticamente de 60% en 17 años.

En la parte poblacional, de 900 mil habitantes que teníamos en el año 2000 pasamos a un millón 312 mil en 2015, de acuerdo con la Encuesta Intercensal del INEGI. Se trata de un incremento de casi 500 mil habitantes en 15 años. Si hablamos de infraestructura los cambios también han sido sustanciales. Hoy tenemos más hospitales, escuelas mejor equipadas, nuevos distribuidores viales y carreteras que conectan al estado con otras regiones. El progreso le ha dado otra cara al Aguascalientes que conocimos hace 20 años. Sin embargo, frente a esta línea de bienestar que se han construido con trabajo y dedicación, y en la que todos los aguascalentenses deseamos seguir, es importante (sino es que vital) preguntarnos: ¿estamos preparados para lo que viene? Pero antes de responder la interrogante vale la pena hacer una breve reflexión. México atraviesa escenarios de crisis en distintas áreas y temas. Violencia e inseguridad, pobreza y falta de productividad, ausencia de legalidad, un modelo educativo rezagado y hoy se suma la incertidumbre económica provocada por las pésimas decisiones que se han tomado en el ámbito federal.

Aunado a ello, el deficiente manejo del presupuesto público ha provocado una afectación en la prestación de distintos servicios, como es el caso de los de salud; y una inoperatividad administrativa nunca antes vista. Obviamente que el escenario no es nada alentador. Por otro lado, en el contexto internacional el horizonte se vislumbra complicado. La señal más fuerte es de inestabilidad. El Fondo Monetario Internacional (FMI) lo atribuye a las tensiones políticas que se viven en distintas regiones del país. La “antidiplomacía” de Trump, que forma parte de esas tensiones, hoy por ejemplo presiona a México con fuerza. Y comento lo anterior porque Aguascalientes no es ajeno a ambas realidades. Por el contrario, son éstas las que nos exigen una estrategia de desarrollo y protección en el corto y en el largo plazo. En la parte económica el Bajío sigue siendo una de las regiones más prosperas y productivas del país. Mientras que la economía nacional experimentó una contracción en el primer trimestre de este 2019, nuestro estado mantuvo su ritmo de crecimiento y generación de empleos. Pero es fundamental preguntarnos: ¿cuánto tiempo se soportara ese ritmo?, ¿cómo se garantizara que la falta de productividad y la baja en el consumo nacional no impactará la economía del estado?  Por otro lado y pese a los números rojos que prevalecen a

nivel nacional, producto de la actividad de la delincuencia organizada, Aguascalientes es un estado seguro. La incidencia presente en nuestra sociedad son delitos de impacto menor, como robos a casa habitación. Lo anterior se ha traducido en esquemas de colaboración con países como Alemania, Francia y Estados Unidos, en temas como educación, seguridad y procuración de justicia, sustentabilidad y por supuesto en inversiones que han aumentado la derrama económica del estado y la generación de empleos. Pero también ahí caben muchas interrogantes: de entrar en vigor, ¿cuál será el efecto de las medidas arancelarias de Trump en nuestro estado?, ¿cómo se protegerán nuestras industrias productivas?, ¿cuál es la siguiente etapa para diversificar nuestras relaciones comerciales y nuestros lazos con el exterior? Esta será una tarea tremenda para Martín Orozco, quien luchará contra la adversidad que le está tocando enfrentar, pero hay confianza en él para sortear las dificultades.

Al preguntarnos sí estamos preparados para lo que viene, debemos primero entender dónde estamos parados y cuáles son los cambios que vienen hacia adelante. Muchos de éstos son previsibles y se deberán hacer proyecciones.  Y es que la realidad del país se percibe, se palpa y se está sufriendo día a día. Hoy vemos cómo a partir del año entrante la Secretaría de Hacienda le apretará de manera significativa a la gente de menos recursos, a quienes, por ejemplo, se dedican a subsistir vendiendo con amigos y familiares productos de catálogo. Dura y difícil se percibe la tormenta económica para el año entrante.

Como usted, estimado lector, podrá darse cuenta, el evento fue muy interesante y quienes asistimos a la presentación del libro probablemente salimos con más incertidumbre de la vida futura de nuestro país que como llegamos, recordando la famosa frase del Chapulín Colorado: ¡Y ahora quién podrá defendernos!

El libro se volvió a presentar el sábado pasado en el salón de convenciones de la Expoplaza. Ahí fue invitación casi exclusiva para la militancia de Acción Nacional, que respondió masivamente al llamado pues hubo una asistencia de alrededor de mil quinientos blanquiazules. La realidad es que hoy en día, todos estamos interesados en el futuro del país, pues en ello va implícito el futuro de nosotros y de nuestras familias. La totalidad de ciudadanos estamos esperanzados en que el país vaya por buen camino sin sobresaltos de ningún tipo.