Esa metafórica bestia que todos llevamos a cuestas nutrida por nuestra experiencia mundológica, tarde o temprano localiza su punto de purga. En el caso de Cheryl Strayden, esto se manifiesta mediante un éxodo autoimpuesto en forma de una caminata por la cordillera del Pacífico norteamericano cuya condición inhospitalaria funge de invaluable refugio y catarsis para estas deformidades existenciales que la aquejan. Reese Witherspoon, otrora reina de la comedia romántica tibia, estelariza esta cinta de la mano de un personaje difícil y relativamente complejo, cuyo interés para el espectador radica en su irredenta condición humana, ya que se trata de una mujer eminentemente visceral cuyo pobre desempeño en el manejo de sus emociones e impulsos primarios han comprometido tanto su cordura como las relaciones afectivas que sostiene con su esposo Paul (Thomas Sadoski), ahora su mejor amigo y confidente debido a una inminente separación, y hacia su madre Bobbi (una estupenda Laura Dern), ésta última su brújula moral y formativa. Todos estos componentes la orillan a recorrer la conocida Senda del Pacífico, una ruta de senderismo para aquellos decididos a vivir una aventura natural de supervivencia y resistencia, pero que a ella le servirán para olvidar y posteriormente enfrentar una vida dirigida por malas decisiones que involucran drogadicción, alcohol y sexo frenético casual El desarrollo de esta odisea intimista y humana que ejerce el sólido director franco-canadiense Jean-Marc Vallé, es punzante y palpitante, buscando no la redención de su protagonista femenina, sino su exposición para que su disección existencial sirva como motor narrativo. La estructura clásica del ‘road movie’ (en este caso, a pie y en solitario), está muy bien aprovechada por Vallé para conjuntar los puntos de fractura psicológica de Cheryl (Witherspoon) con los numerosos y ricos escenarios naturales, generando una simbiosis entre su mente y el paisaje -si el personaje se siente desolado, su ubicación es desértica, si es turbulenta entonces la locación es inhóspita, si la invade la tristeza o la introspección, el ambiente es nevado- dimensionando sus predicamentos internos más allá de la mera psique sin que desvaríos morales o aleccionadores se interpongan en el camino. El elemento sorpresivo de la cinta es la misma Witherspoon, quien por fin logra dar el salto a la solidez histriónica después de años vagando por el ‘chick flic’ más atroz y dramones de mediocre factura aun si, hasta la fecha, no ha logrado mantener este rumbo. Filme muy recomendable, sobre todo a deportistas aficionados a la caminata que deseen tomar como pretexto esta actividad para exorcizar sus demonios personales.
Nota: La cinta se encuentra disponible para renta en la Videoteca del Centro Cultural “Casa Jesús Terán”

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