Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

El Eterno Retorno de Nietzsche como instrumento para salvar al mundo.

En la fantasía que se ha construido el cine para la percepción de cualquier espectador, pocas cosas son tan ciertas como que el protagonista, el “héroe de la película”, no morirá. Una de esas leyes invisibles de la fórmula narrativa que se cumple a menos que la cinta misma exija un mártir con fines santificadores a la causa o propósitos de dicho paladín. En el caso de “Al filo del Mañana”, tal inmortalidad por default se ve cuestionada e incluso retada ad nauseam, pues su protagonista no sólo fenece repetidamente, sino que debe hacerlo con el fin de cumplir una misión esencial para el salvamento de la humanidad, a la vez que se transforma en un instrumento de cuestionamiento existencial, semifilosófico y moral.
El perenne Tom Cruise estelariza esta cinta interpretando al Mayor William Cage, un miembro de la milicia norteamericana que jamás ha visto un día de combate pero deberá sumarse a la guerra en contra de unos nefastos alienígenas apodados “miméticos” debido a su gran capacidad de adaptarse a nuestro mundo e incluso mostrarse altamente efectivos en contraataques, lo que vuelve a su ofensiva prácticamente invulnerable. Una vez que el mimado Cage entra en combate, logra eliminar a un extraterrestre a costa de su propia vida, no sin antes absorber un poco de la sangre de su contrincante alienígena. Al hacerlo, Cage se conecta involuntariamente con la psique del invasor alfa -“el cerebro”, como lo definirá a la postre un personaje de la resistencia humana- y eso le permitirá revivir una y otra vez el mismo día. Tal repetición de eventos lo pondrá en el camino de Rita Vrataski (Emily Blunt), una afamada soldado célebre por haber aniquilado 1,000 miméticos. Ella revelará que tal golpe de suerte se debió a que también adquirió brevemente dicha habilidad, por lo que cree en la palabra de Cage y también lo entrenará cada vez que se vean para que encuentre al “cerebro” y pueda destruirlo, pues creen es la clave para derrotar la amenaza extraterrestre.
A diferencia de otras cintas con premisas similares, como “Hechizo en el tiempo” (Ramis, E.U., 1993), donde el origen del peculiar fenómeno poseía rastros de materia metafísica y reflexiva, o en “8 Minutos antes de morir” (Jones, E.U., 2011), cuya reproducción de eventos transcurría en la conciencia de Jake Gyllenhaal más que en un espacio-tiempo real, “Al filo del Mañana” centra su propuesta en la ruta más tradicional de la ciencia ficción, al involucrar un elemento físico (la mencionada hemoglobina alien) como detonante del fenómeno de la anomalía cronológica -la cinta está basada en el cerebral manga de Hiroshi Sakaruzaka titulado “Oru Yu Nido Izu Kiru – All you need is kill”- pero conciertos vestigios literarios procedentes de Philip K. Dick o Ray Bradbury, quienes plantearon en varias de sus obras las implicaciones éticas y psicológicas en el estancamiento temporal vivido por un sujeto que no está emocionalmente preparado para ello. En el caso de William Cage, su adiestramiento por parte de Vrataski, la réplica de vivencias con otros soldados donde destaca el duro pero en momentos hilarante Sargento Ferell (el inigualable Bill Paxton) y su creciente compromiso hacia la causa, destapan la intención original tanto de la obra fuente como del ingenioso y humanizado guión de Chris McQuarrie y Jez y John-Henry Butterworth: el derrocamiento del ego y el mero antropocentrismo a favor de la adquisición de perspectiva y conocimiento que logra sublimar la óptica y circunstancias del personaje principal. El director Doug Liman logra esquivar con cierto prodigio los escollos del cine de acción contemporáneo al no ofrendar la trama al dios de los efectos especiales, sino apoyarse de éstos para realzar los momentos cruentos de las batallas sin saturar el rango visual del espectador y focalizar la carga dramática en el conflicto interno del personaje principal al someterse día a día a una inmolación voluntaria con el fin de rescatar lo que queda de la y su humanidad, pues con el fin de repetir el mismo día debe morir, perder todo rastro de conciencia para reiniciar como un sujeto que recuerda pero quisiera olvidar.
“Al filo del Mañana” es una cinta fresca, divertida y con unos puntos de CI un poco más allá del promedio pero sin caer en el escollo del galimatías científico, pues todas las piezas embonan sin problema y el espectador entiende con facilidad los eventos. Sorprende sobre todo la calidad interpretativa en el reparto, en particular Cruise, un actor quien paralelamente ha visto su carrera caer en un bucle histriónico similar a lo que le ocurre en esta cinta interpretando una y otra vez al mismo personaje en sus últimas cintas (v.g. “La Momia”), más aquí se ve concentrado, motivado e incluso muy a gusto en su papel, lo que sólo puede erogar en un filme relajado y degustable. Una opción destacada en la mediana filmografía de su protagonista, quien aquí demuestra que, en ocasiones, sí se arriesga.

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