Fidel Orantes
Agencia Reforma

VICTORIA DE DURANGO, Durango.- Con 455 años de historia, esta capital puede presumir varios atractivos. Recintos culturales como el Museo Francisco Villa y el Museo de Arte Sacro, por ejemplo. O bien, el Paseo Teleférico Durango que comunica al Cerro del Calvario con el Mirador del Cerro de los Remedios.
Desde ahí, el viajero confirma lo que no se cansan de repetir los lugareños: tanto esta ciudad como el resto del Estado están bajo un cielo privilegiado.
La mayoría del tiempo, tan azul, que hace más de 60 años Hollywood enfocó su mirada en este destino. De hecho es conocido como “Movieland”, por las más de 170 películas que en territorio duranguense se rodaron, según la Dirección Municipal de Promoción Turística de Durango.
Incluso John Wayne desarrolló el Rancho La Joya, que sirvió como set de filmación.
Una de vaqueros
En la actualidad, los viajeros que desean protagonizar su propia escena de duelo, al más puro estilo western, visitan el Paseo del Viejo Oeste.
Ubicado a unos 15 minutos en auto de la capital, esta antigua locación cinematográfica donde se rodó Odio en las Praderas (Buck and the Preacher, 1972) es ahora un parque temático que cumple con las fantasías de caminar por calles de tierra enfrentando a bandoleros.
En la entrada un cartel advierte al visitante: “Vive un día de película”. Al pasear por el pueblo ficticio, los paseantes pasan frente a la barbería, el gran salón, el banco y el hotel. Tras algunas fachadas hay tiendas o se sirven antojitos. Aunque el mayor atractivo del sitio es ver a los actores que recrean escenas del Oeste, suertes de vaqueros y hasta bailes de can can.
Los espectáculos suceden los fines de semana, en temporada regular. Aunque en periodos vacacionales también hay funciones entre semana.
Los disparos, también de mentiras, asustan a niños y adultos que expectantes observan en ambos lados de la calle principal. Algunos aprovechan para degustar las típicas gorditas duranguenses. ¡Es como ver la filmación de una película!
Los tres shows que se ofrecen por día son distintos y duran entre 20 y 30 minutos. Entre uno y otro, los visitantes pasean en carreta, se toman fotos con vestuario de antaño y visitan la aldea apache.
Al atardecer, del que también los lugareños hacen alarde, los viajeros abandonan la ensoñación y dejan de sentirse Clint Eastwood, John Wayne y hasta Salma Hayek para ir en busca de otro escenario de película.

En honor a Pancho Villa
El puente revolucionario está cerca y un buen pretexto es viajar al Estado donde nació Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa.
Además, desde hace unas semanas, en el Paseo del Viejo Oeste, hay un espectáculo dedicado a este caudillo.
“Es un show nuevo, a la gente le ha gustado bastante”, dice Salvador Bonilla, director del parque y añade que por el momento será permanente.
Esta nueva área dedicada a la historia mexicana aún no está terminada, falta construir lo que será el Palacio Municipal y un museo del cine, donde se exhibirán las cintas que se filmaron en el Estado.