El viaje aún no termina y tú ya estás pensando en el siguiente destino, buscando inspiración en Instagram y cazando boletos; la sola idea de volver a casa, a tu rutina, te genera emociones negativas. Quizá te han dicho que lo tuyo es dromomanía. ¿Pero realmente eres adicto a viajar?

– De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia, la dromomanía es una inclinación excesiva y una obsesión patológica por trasladarse de un lugar a otro.

– El primer caso descrito data de finales del siglo 19 y estaba asociado a los trastornos mentales donde se manifiestan estados de fuga, una clase de amnesia en la que los paciente sufren salidas o cambios drásticos de personalidad, explica Jorge Baruch Díaz, jefe de la Clínica del Viajero de la UNAM

– En ese mismo periodo, el término se empleó para describir el fenómeno de viajes frecuentes y en exceso que algunas personas comenzaban a tener debido al fenómeno de la globalización, añade el experto.

– “En nuestros tiempos el fenómeno de viajero frecuente es considerado como normal, sin embargo existen personas que viajan en exceso como alternativa para huir de sus problemas o su complicada vida social y laboral”, dice.

– Querer viajar constantemente no es el problema, opina Laura Valdéz, psicóloga, pero hay que revisar las motivaciones que hay detrás para darse cuenta si viajar no es un medio de evasión de la realidad, falta de apego, compromiso, madurez o incluso una negación de lo convencional.

– Así que no te alarmes, seguramente tu llamada adicción tiene mucho más que ver con una pasión por conocer el mundo y aprender de cada travesía, que con un trastorno mental.