Noé García Gómez

Van cinco días del inicio del nuevo año, y como todo ciclo es la oportunidad de reflexionar y hacer un balance de lo que nos deja el año que concluye teniendo el resultado, lo siguiente es establecernos objetivos y metas, algunas líneas de acción para llevarlas a cabo y obtener el resultado deseado. Cada uno de los ciudadanos que habitamos este país, tenemos una obligación cívica de hacer dicho balance en cuanto a la situación política de nuestra República, además de buscar lo que está en nuestras manos, para poder cambiar y mejorar las cosas.

La mayoría coincidirán que este 2018 fue un año difícil, complicado y crítico; pero el resultado de la elección presidencial mandó dos mensajes: el del hartazgo a una voraz clase política despegada de la realidad de las ciudades, calles y centros de trabajo; y segundo, que lo anterior fue resultado de todos los partidos por acción u omisión, en mayor o menor medida, partidos y políticos, han contribuido.

Alberto Garza en un interesante articulo dice: “En el Año nuevo que hoy se inicia tenemos que estar listos, en alerta permanente, desactivando la siembra de odios para no caer en la cosecha de tempestades. De uno y otro lado. Descartar y desconectar los extremos”, para con ello poder discernir de manera clara.

El discurso del nuevo gobierno prometió anhelos de lo deseable, pero la realidad es que no todo será posible y ahí la oposición de manera legítima buscará exhibirlo. Ahí entre los anhelos y la batalla por exhibir es donde en los primeros 30 días han caído en los extremos ambos bandos. Extremos pocos saludables, que pueden llevar al fanatismo o al odio.

Imaginemos todo un 2019 inmersos en esa desquiciada disputa, redes sociales, noticias, artículos, spots, etcétera, donde ambos bandos harán de todo no para convencernos, sino para hacer quedar mal unos a otros.

Los lectores y los ciudadanos en general tenemos que entender que estamos frente a un nuevo sistema político y no podemos actuar de la misma manera, dejando a los políticos pensar y decidir por nosotros, comparando, contrastando, investigando que lo que compartimos en redes sociales no sea una ‘fake news’, votando, pero votando conscientemente por los candidatos y partidos.

Es por eso que los ciudadanos tenemos que cambiar las cosas y no discutiendo y trasladando la disputa a nuestros hogares, cafés o centros de trabajos, versus nuestros compañeros, conocidos y hasta amigos y familiares. El reto que tenemos como ciudadanos en  el 2019, es no esperar resultados distintos si cívicamente hacemos lo mismo

Pero también todos nos tenemos que involucrar como ciudadanos, reciclando y no sólo quejándonos porque no pasó el camión de la basura, respetando las reglas de tránsito y no dando mordidas al agente, asistiendo a las reuniones de padres de familia de la escuela y no quejándose de las cuotas voluntarias, cuidando el mobiliario público y no sólo llamando para evidenciar que no funciona, dando en las esquinas preferencia al peatón.

Así lo invito a que iniciemos este 2019.