Alejandra Montiel
Agencia Reforma

QUERÉTARO, Querétaro.-Alumnos de la comunidad de La Monja, en Santa Rosa Jáuregui, no pudieron contener la emoción al ver formadas las bardas de su nueva escuela, por lo que decidieron donar parte de sus becas otorgadas por el Gobierno federal para comprar un lote de ladrillos y continuar con la construcción, según la agencia Quadratin.

Amanda Díaz, responsable del telebachillerato comunitario La Monja, declaró que desde hace varios años han intentado gestionar ante las autoridades una nueva escuela, pues actualmente los alumnos de preparatoria deben compartir el mismo espacio con jóvenes de grados menores en la telesecundaria de la comunidad.

Compartir aulas ha traído consigo diversas afectaciones como el no tener espacio necesario para fomentar el desarrollo educativo apropiado para la edad de los jóvenes de preparatoria, además, la imposibilidad de realizar prácticas acordes a su nivel académico e incluso la limitante de lugares para instalar una computadora o guardar libros.

Por esto, desde hace 4 años, explicó la profesora, los padres de familia, docentes y alumnos emprendieron la ruta para conseguir instalaciones apropiadas, sin embargo el camino fue desalentador cuando se percataron que al solicitar apoyo a funcionarios, su respuesta siempre fue; no hay forma de ayudar.

El municipio, el Estado y la federación se han desentendido del problema de falta de una escuela en La Monja pero los habitantes de la comunidad decidieron no quedarse con los brazos cruzados:

En primer lugar encontraron la forma jurídica de obtener representación sobre un predio ejidal que fue donado para la edificación de la escuela por parte los dueños del Ejido Buenavista y después empezó la cooperación.

Padres de familia, miembros de la comunidad e incluso maestros y alumnos han aportado para continuar con la construcción, estos últimos donaron una parte de la Beca Benito Juárez que les otorgó el Gobierno federal para comprar un lote de tabique que costó casi 10 mil pesos.

La maestra Amanda, habla de la necesidad de recibir apoyo pero aunque no se reciba, han amenazado con no rendirse y continuar de cuenta propia, incluso si implica que los mismos jóvenes acarreen agua o hagan cadena humana para acercar los tabiques y de esa forma, ahorrar tiempo a los únicos albañiles que son contratados por semana, siempre que hay.