Mayolo López
Agencia Reforma

Cd. de México, México.- En medio de una crisis de inseguridad que alcanza a políticos que aspiran a cargos públicos y en un momento en el que la corrupción se convirtió en tema central de la contienda política, arrancan mañana las campañas electorales.
Se trata de la elección con más puestos públicos en juego en la historia, con 3 mil 406 cargos.
A nivel federal, se renovará la Presidencia, así como el Senado y la Cámara de Diputados, mientras que en el ámbito local se disputarán nueve gubernaturas, incluida la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, así como 2 mil 568 cargos de diputados locales y ediles en 29 entidades, y 16 alcaldes capitalinos.
Se espera que unos 17 mil políticos compitan en estos comicios y bajo ese contexto al menos 15 aspirantes a una alcaldía o diputación han sido asesinados en el actual proceso electoral: 12 buscaban una presidencia municipal, y tres, llegar al Congreso estatal.
Eduardo Guerrero, experto en seguridad, consideró que la violencia política ha aumentado debido al afianzamiento de mafias locales coludidas con autoridades “aliadas”.
“(Para las mafias) es fundamental, para que prospere el negocio, el contubernio con autoridades locales.
“Muchos candidatos van a aceptar candidaturas por un asunto de compromiso político, etcétera, pero ni se van a presentar en los lugares de contienda porque saben que no van a ganar o las probabilidades de que los ataquen son altas”, expresó.
Consideró que los grupos delictivos piden colocar gente en puestos públicos a cambio de permitir hacer campaña a los candidatos.
“Les dicen ‘mira, vamos a cuidar a tu gente en esta zona, pero sí necesitamos que fulanito de tal esté en tu lista y sea candidato en tal lugar'”, señaló Guerrero.
La corrupción y la estrategia para combatirla será también una de las dos principales preocupaciones de la población en la contienda electoral, indicaron especialistas.
Max Kaiser, director de Anticorrupción del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señaló que los electores tienen claro que esa problemática dominó buena parte del sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto.
“Los mexicanos entienden que no es sólo un fenómeno en el que unos cuantos se enriquecen ilegalmente, sino que es la causa principal del fracaso de un gobierno en todas sus funciones básicas”, opinó.
El director de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, advirtió que el tema será central en la contienda, ya que presenta un agravio para la sociedad mexicana.
Sostuvo que los aspirantes a ocupar la silla presidencial están obligados a dejar de lado la promesa retórica de “luchar por la corrupción” y establecer compromisos claros y concretos para controlar el problema.
En el escenario de esta elección asoma lo que actores políticos y partidos han definido como una disyuntiva entre un cambio, encarnado en dos modelos de País impulsados por el morenista Andrés Manuel López Obrador y el panista Ricardo Anaya, o la continuidad del PRI, con su abanderado José Antonio Meade.
Los aspirantes presidenciales llegan además a la contienda representando a partidos políticos fracturados, resentidos por la renuncia de cuadros militantes o marcados por la imposición de candidatos desde sus dirigencias. Y todos, afectados por la pérdida de credibilidad.

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