Abimael Chimal
Agencia Reforma

En un Estadio Corona que acogió un ambiente espectacular, digno de una Final, Santos vino de atrás para imponerse 2-1 a Toluca en la ida, marcador con el que obliga al cuadro escarlata a hacer valer el “Infierno” el domingo.
Esta vez los Diablos Rojos no hicieron lo que la historia les pedía, porque los seis enfrentamientos previos de Liguilla en los que vencieron a Santos tuvieron una constante: el primer duelo se disputó en la casa de los laguneros y ahí los choriceros no perdieron.
Toluca fue mejor en los primeros 60 minutos, aunque media hora les bastó para dejar escapar el que hubiera sido un resultado inmejorable.
Luis Quiñones, ese jugador que carga fama de indisciplinado, impulsivo y que salió por la puerta de atrás de un club que peleaba el descenso, convirtió un gol que mantiene al líder en la pelea.
Pero la dupla de Djaniny Tavares y Julio Furch respondió y consumaron la remontada que hace soñar a los laguneros con subir a lo más alto, tras un mal inicio de partido.
El miedo al error suele aparecer en partidos tan decisivos, todos tratan de sacudirse el nerviosismo y a los más jóvenes les cuesta, por eso en los primeros seis minutos Brian Lozano y Jesús Angulo estuvieron a nada de quedarse con el papel de villanos.
El volante uruguayo falló en un despeje en el área y Quiñones, en su primer aviso, reventó el travesaño. Después, la equivocación fue del novato lateral, a quien Rubens Sambueza despojó de la esférica, aunque el argentino también mandó su remate al poste.
Santos no terminaba de reaccionar y, en el complemento, Quiñones ahora sí acertó. El colombiano recibió de su compatriota Fernando Uribe y definió a primer poste para silenciar a La Comarca Lagunera, al 52′.
Todo pintaba bien para los Diablos hasta que sus inconsistencias volvieron a aparecer, lo que se conjugó con un bravío despertar de los Guerreros.
Al 70′, Djaniny, el máximo romperredes del torneo, explotó su velocidad en un trazo largo en el que se quitó a Alfredo Talavera y luego recortó a Santiago García para definir con el arco vacío.
Después, un Furch que peleó a muerte cada balón encontró recompensa al empujar un centro de Lozano y así firmar el tanto de la voltereta, en el 88′.