Evlyn Cervantes Silva
Agencia Reforma

CDMX.- El eventual cambio de nombre del PRI como parte de su estrategia para refundarse tras la derrota histórica que les dejó el proceso electoral 2018, tiene divididos a los priistas.

La diputada federal, Mariana Benítez, se pronunció a favor de que el PRI cambie de nombre y asuma una nueva identidad acompañada de principios y causas que le permitan conectarse con la ciudadanía.

“Yo coincido en que además del nombre que tenemos que cambiar, y no sólo por un cambio cosmético, sino que a partir de la reflexión profunda que se haga, de cuáles serán los principios y las causas que va encabezar el partido para conectarse nuevamente con la ciudadanía, es a partir de esos nuevos objetivos que tendrá que hacer sentido el nuevo nombre que tenga el partido”, indicó Benítez en entrevista telefónica.

La semana pasada, Claudia Ruiz Massieu, líder nacional del PRI, expuso en entrevista con REFORMA que ese partido podría reconsiderar su identidad ideológica y cambiar de nombre como parte del proceso de cambio que iniciará luego de la derrota del 1 de julio.

Mariana Benítez consideró que el eventual cambio de nombre del partido político debe acompañarse de un proceso de reflexión en el que participen los priistas de todas las generaciones y no se limite sólo a reuniones protocolarias.

“Hay voces coincidentes en que tiene que hacerse un replanteamiento serio, que vaya al fondo de las causas por las cuales el partido llegó a este punto donde tuvimos una derrota desastrosa en todo el País.

“Hay hartazgo de la política, pero del partido también. Ahorita, lo importante es llegar a un consenso de cual tiene que ser esa nueva mística, los nuevos principios que van a conducir el trabajo de todo priista. Los que nos quedamos por convicción y porque tenemos una militancia de muchos años, somos los que estamos preocupados por el futuro de este partido”, señaló.

Aunque la diputada compartió que al interior del PRI hay consenso en la necesidad de cambiar de nombre, el priista Ricardo Ramírez Nieto, también diputado federal, consideró que no es necesario.

“Yo no sería de la opinión del cambio de siglas, del cambio de nombre. No veo necesario cambiar de siglas, pero sí es necesario revisar los estatutos, una verdadera reestructura y crear una nueva imagen porque de nada sirve cambiar de nombre si van a seguir siendo los mismos personajes los que toman decisiones. Me gustaría que se retomara la consulta a la base, que se retomaran los principios básicos del partido por los cuales fue fundado”, expresó Ramírez Nieto.

En realidad, continuó el diputado, el priismo debe hacer reestructura que le permita combatir la corrupción al interior del propio partido.

“Lo que le pegó al partido en esta contienda electoral han sido los temas de corrupción, de los gobernadores que defraudaron la confianza de los priistas y en general de la ciudadanía que depositó su confianza. El presidente electo tuvo sólo una propuesta en campaña: combatir a la corrupción y obviamente la ciudadanía se manifestó y dio su voto en contra de la corrupción”, agregó Ramírez Nieto.

Nancy Guadalupe Sánchez Arredondo, también diputada federal priista, explicó que para ella no tiene sentido que el PRI cambie de nombre si no distingue la diferencia que hay entre su militancia por cada entidad federativa.

“Para mí no tiene mayor significado que el PRI cambie de nombre, de nada sirve que se llame de otro modo si no cambiamos. En Baja California, hay un priismo que ya está haciendo hasta un plan de cómo ser oposición responsable y construir una oposición responsable será una tarea de cada casa. La labor del PRI nacional debe ser ver la diferencia de cada uno de sus hijos, o de cada Estado, los priistas de Baja California, los de Sonora, los de Tamaulipas, tienen particularidades y no son una mesa plana”, apuntó Sánchez Arredondo.

En tanto, en un recorrido realizado por REFORMA, se constató que en la sede nacional del PRI no se advierte ningún cambio de oficinas o logos y continúa sin reparar uno de sus edificios que resultó dañado tras los sismos de septiembre que se registraron en la Ciudad de México.