Hugo Lazcano
Agencia Reforma

ANAHEIM, California, EU.- En el territorio Star Wars: Galaxy’s Edge, en Disneyland Park, uno diseña su propia aventura.
Cuando se entra a Batuu, un planeta remoto recreado para ser un puente entre el presente y el pasado de la saga fílmica creada por George Lucas, se puede ser rebelde, prófugo de la justicia o simpatizante de la Primera Orden.
En el Black Spire Outpost, un puesto de avanzada en el que se reagrupa la resistencia que apoya la causa de los Caballeros Jedi, la aventura comienza desde que se camina por espacios que, a simple vista, resultan de una película de ciencia ficción.
Rodeado de montañas, áreas desérticas y flora exótica, este lugar de 5.6 hectáreas -cuya edificación y decorado requirieron de una inversión estimada en mil millones de dólares- brinda al visitante una experiencia de realidad nunca antes proporcionada por un parque temático.
Todo esto gracias a un ambiente controlado en el que abundan sonidos ambientales, elementos interactivos en algunas zonas, así como aromas y sabores de alimentos y bebidas de «una galaxia muy muy lejana».
En el momento menos esperado, mientras uno recorre una tienda de souvenirs o busca algo de beber se puede topar con algo inesperado.
Se es testigo de rondines en los que los Stormtrooppers buscan rebeldes, podría avistarse a Chewie o ser sorprendido por la presencia de Kyle Ren, el personaje que representa en la nueva trilogía cinematográfica el lado oscuro de la Fuerza.
El recorrido se convierte entonces en una trama de acción. La experiencia se vuelve inmersiva a través de la aplicación móvil Play Disney Parks, que transforma todo teléfono celular en un Star Wars: Datapad, que permite interactividad con los residentes de Batuu al traducir idiomas hablados y escritos del mundo Star Wars.
De igual manera, hackear mecanismos de control remoto de droides, interceptar comunicaciones de mensajes entre personajes famosos de las cintas y abrir compartimentos y panales escénicos, o escanear contenedores de carga.
Según las acciones que realice, el visitante recibirá créditos, que le permitirán tener acceso a las aventuras antes citadas, incluso hasta conseguir premios de bebidas en el Oga’s Cantina, el bar principal con tragos exóticos, como el Carbon Freeze afrutado o el Bloody Rancor, de esencia picante.

Atracción estelar
Todo se corona con un viaje en el famoso «pedazo de chatarra» que tripularon Han Solo y Chewbacca.
En «Millennium Falcon: Smugglers Run», los seis tripulantes tienen que trabajar en conjunto para que el temerario vuelo de combate tenga éxito.
Ya sea como pilotos, artilleros o ingenieros de vuelo, los pasajeros destilan adrenalina en una odisea espacial en medio de rayos, explosiones y naves enemigas.
El guía de esta misión es el malhechor Hondo Ohnaka, figuras de las series animadas Star Wars: The Clone Wars y Star Wars Rebels.
La genuina sensación de vuelo se consigue gracias a un software desarrollado por Walt Disney Imagineering y Lucasfilm Ltd., que encuentra un nivel sensorial al recorrer el interior de la nave, recreada a detalle.
Desde su apertura, el 31 de mayo pasado, y hasta el próximo 23 de junio se requerirá de una reservación para acceder a esta área. Después de dicha fecha, no hará falta reservar.
Esta misma atracción será inaugurada el 29 de agosto en Disney’s Hollywood Studios, en Florida.

Parte del viaje
Como buen fan del mundo fílmico de Star Wars no puedes dejar de cumplir también con estas experiencias:
– Haz realidad tu propio rito de iniciación y diseña tu sable de luz en Savi’s Workshop-Handbuilt Lightsabers, donde encontrarás empuñaduras y decoraciones que le darán a tu arma un toque personal.
– En Droid Depot se puede construir a un amigo astromecánico a tu elección con piezas de los dos modelos básicos: serie R o serie BB.
– Prueba la leche azul, la favorita de Luke Skywalker, en el quiosco Milk Stand del mercado de Black Spire Outpost. También hay leche verde, que es igualmente helada, tipo frappé, con pizcas frutales.
– En Ronto Roasters puedes comer cerdo rostizado y salchichas a la parrilla, acompañadas de un refrescante Tatooine Sunset, una suerte de té helado o limonada estilo gourmet.