Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En este mes de marzo habrá cambios de  dirigentes de la Sección I del SNTE. En teoría todos los maestros y demás trabajadores de la educación, adscritos en la entidad, tienen el derecho de elegir y ser elegidos para la dirigencia sindical. Hasta el momento hay cuatro candidatos que pretenden la secretaría general: el maestro Abner Martínez Robles, el ingeniero Ramón García Alvizo, el ingeniero Aquiles Reyes Delgado y el maestro Mario Antonio Gómez García.

En gran medida, la visión y las intenciones que tengan los dirigentes sindicales influyen en el buen o el mal funcionamiento del sistema escolar, en sus niveles de preescolar, primaria, secundaria y media superior. Si el próximo secretario general de la Sección I del SNTE es persona responsable, se identifica con la educación, entiende los problemas del sector, conoce las necesidades y legítimas aspiraciones de los trabajadores de la educación; y, además, tiene capacidad para dialogar con base en la razón y habilidad para negociar los requerimientos más sentidos del magisterio; entonces habrá tranquilidad y el sistema escolar puede funcionar de manera adecuada. Pero si el próximo secretario general es persona ambiciosa, quiere aprovecharse del puesto para enriquecerse (como lo hicieron algunos exsecretarios generales), le importa más el afán político que las necesidades de los agremiados y, tras bambalinas, tiene un grupo de personas codiciosas que lo estarán manipulando; entonces le irá mal al magisterio y habrá severos daños económicos, administrativos y de la calidad educativa del sistema escolar estatal.

De los cuatro aspirantes a la secretaría general, ¿quién o quienes garantizan preparación, experiencia, responsabilidad, ecuanimidad en el diálogo y eficacia en la negociación?, ¿quién se identifica con la educación, con los maestros y con el espíritu de unidad magisterial?, y ¿quién o quienes pretenden llegar a la Sección I del SNTE para obtener prebendas personales o de grupo, y para hacer negocios?, ¿a quién o a quiénes les interesa más la politiquería que garantizar la certeza laboral de los trabajadores de la educación? Las maestras, los maestros y todos los trabajadores de la educación, conocen a sus candidatos; saben quién tiene capacidades por sí mismo y también conocen a los titiriteros que en lo oscurito están manejando a uno y a otro. Importa la unidad de la Sección I del SNTE; importa nombrar a un secretario general que garantice visión democrática del magisterio, que asegure el derecho laboral de todos los agremiados y que satisfaga, con vigor y razón, las necesidades más sentidas de los trabajadores. En la conciencia y en manos del magisterio está la libre determinación para designar al secretario general con las mejores características, al igual que a los próximos integrantes del Comité Ejecutivo de la Sección I del SNTE.

Las maestras y los maestros, en este proceso, deben cuidar además y de manera importante la unidad del personal en cada escuela. Se tienen dolorosas experiencias en las que los maestros, pasadas las elecciones y por las pasiones no superadas, quedan divididos al interior de las escuelas; provocando, con ello, constantes desencuentros entre los grupos escindidos; obstruyéndose unos y otros en las actividades escolares y demeritando la enseñanza a los educandos. Ante este orden de cosas, a los directivos les cuesta mucho trabajo asegurar el buen funcionamiento de las escuelas; la mayor parte del tiempo y de sus esfuerzos los dedican en limar asperezas entre el personal, en detrimento de lo fundamental que es la prestación de los servicios educativos. Por tanto, en esta elección de los dirigentes sindicales, los maestros tienen dos primordiales retos: elegir a los mejores maestros en la Sección I del SNTE y conservar la unidad interior entre el personal de las escuelas. Se espera que el proceso electoral del magisterio local dé ejemplo de civilidad y que todo resulte para bien de los maestros y del sistema educativo.