Noé García Gómez

Desde que MORENA, movimiento que encabeza el actual presidente López Obrador, llego al poder a nivel federal, mayoría en las cámaras y gobernar distintas Entidades Federativas han sucedido al menos cinco acciones sorprendentemente preocupantes.

En Veracruz MORENA destituyó con serios cuestionamientos de legalidad al fiscal autónomo en el estado y fue puesta en su lugar una cuestionada funcionaria cercana al Gobernador.

En Baja California se impulsó una reforma para ampliar el mandato del gobernador electo de MORENA de dos a cinco años, claramente contraviniendo los principios democráticos y republicanos.

En Quintana Roo los diputados de MORENA que son mayoría desconoció la Junta de Coordinación Política del Congreso de ese estado por ser un órgano de contrapeso, en cambio revivió la figura priísta de la Gran Comisión donde le asegura a MORENA tener el control y mando en ese poder.

Recientemente en el Congreso de la Unión se generaron las intentonas primero en el Senado para reelegir a Martín Batres al frente de esa cámara legislativa, después Muñoz Ledo cortejó la idea de una relección en la Cámara de Diputados, contraviniendo el reglamento interior y el acuerdo que sería turnada dicha presidencia al Partido Acción Nacional. Este último fue impedido por la presión de la oposición y opinión pública que finalmente forzó a que el presidente diera un manotazo. Pero todavía Morena quiso incidir en la designación de la propuesta panista vetando a mansalva las ternas con el argumento de que no permitirían que se eligiera a alguien que ofendió al Presidente y/o a Muñoz Ledo.

Se podrá decir que dichas acciones y mayoriteos no son nuevos, en los 90 Salinas impulsó la reelección de gobernadores como experimento para sondear los ánimos de dicha acción, en 2009 y 2015 Acción Nacional y el PRI se aliaron para no otorgar la presidencia de las cámaras que por derecho le tocaba al PRD y algunos otros ejemplos.

Pero la cuestión es que el movimiento y discurso de Andrés Manuel a lo largo de su carrera política de 18 año por la presidencia giraba en torno a que serían distintos, que respetarían las leyes y las reglas democráticas, que no se permitirían injusticias, no se usarían los mayoriteos simplones, ni se modificarían las leyes al contentillo coyuntural de quien ostenta el poder.

Ahí es donde está el problema, que su comportamiento en la arena política es igual o mayor que antes, a los que ellos mismos criticaron.

Eso aunado a un aletargamiento de la oposición es de preocuparse. Pero la esperanza está en que actualmente todo se ve y llega finalmente al ciudadano y este conjunto de ciudadanos podrán formarse el criterio y tomar medidas cuando lo crea oportuno.