CIUDAD DE MÉXICO  2-Sep .- No fue la hoja de maple, el chile puso el sabor al Grand Prix 2017 del Consejo Mundial de Lucha Libre.

Un poderoso súplex alemán fue necesario para que Diamante Azul pusiera contra la lona al canadiense Michael Elgin y así se convirtiera en el campeón del certamen internacional, en el que se enfrentaron 16 gladiadores sobre el ring de la Arena México.

Rush, Último Guerrero, Mephisto, Volador Jr. Euforia, Valiente, Dragon Lee y la Joya hicieron las pases para defender la esquina tricolor y de paso le dieron ejemplo a los partidos políticos, que nomás no se ponen de acuerdo a la hora de elegir a sus candidatos y sólo se recetan golpes bajos.

El resto del mundo estuvo representado por los gringos Sam Adonis, Kenny King, Matt Taven, Juice Robinson; además del italiano Marco Corleone, el japonés Kojima, el neozelandés Johnny Idol y el canadiense Michael Elgin, quienes terminaron por irse directito a la China… ante la rudeza de los mexicanos.

Tras rendir honores a la Bandera y cantar el Himno Nacional, lo que muchos no hacían desde que iban a la primaria, los aficionados olvidaron los modales para entonar mentadas en contra de Adonis y su bandera con el rostro de un tal Donald.

Después de que los fanáticos hicieron su labor, fue turno de los locales, quienes arrancaron trapeando la lona con los importados y repartiendo golpes, mientras los aficionados gritaban y se emocionaban con lo que ocurría en el cuadrilátero.

Entre azotones, topes y algunas llaves comenzaron a caer los foráneos, pero también los favoritos como Dragon Lee o Rush, quien sacó lo Ingobernable al golpear al réferi y terminó descalificado.

Luego de inundar el ring de puros guamazos, sólo quedaron sobre el encordado el enmascarado celeste y Elgin, los cuales volaron y lucieron su técnica con la misma destreza con la que los políticos nacionales cambian de partido.

Nadie se achicó, Michael Elgin aprovechó su poderío forjado a base de puro mamey para maltratar al Diamante Azul, quien atrapó al foráneo para después azotarlo contra la lona y sentenciar la batalla. Rodrigo Yépez/Agencia Reforma.

 

 

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