RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

No podemos analizar esta reunión de Puerto Vallarta, la reunión de la Alianza del Pacífico, si no es con asuntos que la cruzan, que la atraviesan como una flecha: Uno es que estamos viendo la divergencia entre dos formas de concebir las relaciones internacionales. Por una parte el gobierno de los Estados Unidos está empeñado en desbaratar este tipo de asociaciones. La primera de la que se salió, con lo cual le dejó un boquete, fue también una alianza pacifica: el TPP, pero eso se hizo cuando casi no había terminado la ceremonia de investidura cuando “para afuera”, lo cual quiere decir que la integración y la liberación comercial tienen un enemigo y ese enemigo se llama el proteccionismo, el aislacionismo a la larga, porque de tanto protegerse se queda solo y es un poco una corriente que va en contra del impulso que llevaba la historia contemporánea de los últimos años. También llama mucho la atención que mientras el presidente de México y Chile, Colombia y ahora hasta Corea que ya fue invitada a tomar parte de esta asociación, están convencidos que solamente mediante la cooperación y el entendimiento se pueden sacar las cosas adelante y en los Estados Unidos se sigue discutiendo el Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y ese país. Y ese Tratado está sometido a un doble juego que la verdad no se entiende, porque Trump ha dicho, a raíz de este enamoramiento mutuo que tiene con el futuro presidente de México, que él ya va muy avanzado en una negociación bilateral con México en materia comercial, pero por otra parte el futuro presidente mexicano le dice en una carta muy llena de flores y teñida de color rosa mexicano y todas esas cosas, que por favor hay que apresurar la negociación del Tratado de Libre Comercio. El domingo lo anunció en la casa de transición el propio Marcelo Ebrard futuro secretario de Relaciones Exteriores, en donde dijo que esta negociación incluye a Canadá y anunciaba la visita para el miércoles 25 de julio, de la canciller Chrystia Freeland, así como de altos funcionarios del gobierno canadiense e informó que ya tenían la confirmación de que la carta había sido recibida por el presidente de los E.U. y que por ello estaban esperando respuesta de esta carta a partir de los próximos días. El miércoles la canciller se reunió con López Obrador en la casa de transición en la colonia Roma Norte, y con Marcelo Ebrard así como con el equipo económico para discutir todo este tema, mientras tanto de la Casa Blanca se informó que el presidente Trump había calificado a López Obrador como una persona “estupenda” y aseguró que ambas partes conversan para alcanzar algo muy dramático para ambos países; mientras en México Ebrard está hablando del interés del nuevo gobierno por un tratado trilateral, el presidente de E.U. en el comentario a la carta que envío López Obrador dice que conversó con López Obrador por largo tiempo en una llamada, “hizo un buen trabajo, un voto tremendo, en México tienen mucha confianza en él y esto es bueno; estamos hablando de hacer algo muy dramático, muy positivo para los dos países”.

La verdad es que en lo personal le guardo mucha reserva a los adjetivos de Trump, porque siempre dice que las cosas son “terrific” y que el señor es ¡maravilloso!, etc. pero eso se lo dice a todo mundo, pero después de que les dice “you are terrific” les mete el estacazo. Por eso no sé cómo se puede realizar un acuerdo dramático entre México y los Estados Unidos. No entiendo en qué sentido aplica la palabra “Dramático”. Lo dramático a mi me parece cercano a lo trágico, a lo doloroso, a lo negativo, y no entiendo quién está jugando doble, supongo que está jugando doble Trump porque ese es su estilo y en ese estilo me parece que el futuro presidente López Obrador ha caído un poco en este juego seductor del gran hombre de ventas que es Trump, porque si usted recuerda en esta carta que se dio a conocer Andrés Manuel le dice a Trump que se parecen mucho, que ambos han luchado en contra del régimen y del “establishment”. Que yo sepa Trump no luchó en contra del establishment. Luchó en contra de un partido y de una forma de gobernar pero que se sepa no ha cambiado nada de la estructura política de los Estados Unidos, ni creo que pretenda hacerlo, él no está llamando a una transformación ni la segunda, ni la tercera, ni la cuarta, no sé los americanos en que transformación irán, creo que desde su guerra de independencia no han tenido otra porque la guerra de secesión fue un conflicto interno que no definió la naturaleza del Estado, no tuvieron una revolución a la manera nuestra, no tuvieron una reforma que rechazara una invasión a la manera nuestra y no tienen una oferta de la cuarta transformación nacional a la manera que propone el futuro presidente.

Creo que en este trabajo de seducción Trump le dice al futuro presidente mexicano que ellos son muy similares, tanto que López Obrador ya es “Juan Trump”, como le dijo hace ya hace más o menos cuatro semanas. La verdad a mi me disgustaría que me compararan con Trump, excepto en la cuenta bancaria. Pero en lo demás no me parece un hombre digno de emulación ni como para comparar al adalid de la cuarta transformación de México con un patán que ha ofendido a éste país de reiteradas formas y en muchas ocasiones. Ahora ya no somos unos exportadores de violadores, narcotraficantes y delincuentes, que como los salvadoreños somos casi casi animales. Eso ya no pasa por la calle de Chihuahua. Por la calle de Chihuahua solo pasan las similitudes con Trump y vamos a ver deveras si esto del tratado trilateral se arregla o si simplemente está dándoles vueltas y vueltas en un carrusel con caballitos de feria mientras los marean y después salen con un arreglo “dramático”, dice Trump. ¿Qué es para Trump dramático? Lo sabremos en el próximo capítulo de esta telenovela.

 

LA SEGURIDAD DEL PRESIDENTE

Sin duda que el tema de la seguridad del próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es un tema relevante, no es menor, sobre todo si estamos hablando de la seguridad no de un personaje en particular sino del próximo presidente de la república. La función principal e inexcusable de todo Estado político es garantizar la vida y la seguridad de las personas, así como el uso y disfrute de sus demás derechos. Pero ciertamente, sin duda, hay personas que por su situación en el contexto social y por sus responsabilidades deben gozar de manera especial de la protección del Estado. Es el caso del presidente de la república, es el caso naturalmente de su familia, de los funcionarios de alto nivel en la burocracia y de ciertos personajes, sean políticos, religiosos, líderes sociales, así como víctimas de delito; por eso resulta una verdadera barbaridad inadmisible lo dicho por el próximo presidente de México en el sentido de que acabará con los Guardias Presidenciales y el Estado Mayor Presidencial, porque a él lo cuida el pueblo. El pueblo es una abstracción que no cuida a nadie y dentro del pueblo hay muchos que pueden tomarse la licencia de atentar en contra de él, de su familia, de altos funcionarios y de mucha gente que por determinadas circunstancias pueden ser blanco preferido para el crimen. López Obrador no tiene ningún derecho de poner a México en la encrucijada, en la violencia sin límites que provocaría un acto en su contra. Tampoco tiene derecho para dejar a merced del crimen organizado a los altos funcionarios que él mismo está designando y a personas en grado especialmente de vulnerabilidad. Le quedan a López Obrador dos caminos: Primero, ser honesto y rectificar; o segundo, vivir nuevamente en la simulación haciéndose proteger como en el pasado con las “Gacelas”, esas mujeres armadas y preparadas que lo protegían cuando fue Jefe de Gobierno. En lo personal me parece, en todo caso, que López Obrador no puede tirar al basurero a dos instituciones como son Guardias Presidenciales y Estado Mayor Presidencial, ¡con más de cien años de existencia!, de disciplina y altamente calificados para tan delicada función. Pero finalmente no debemos preocuparnos mucho, no hay actualmente en el mundo algún Jefe de Estado que desempeñe su trabajo sin un equipo altamente calificado que cuide de su seguridad, por eso creo más bien que estamos ante una mentira más, de las muchas que ha dicho y de las que penosamente seguirá diciendo, el próximo presidente de la república.