La noticia de la destitución de Alfredo Castillo era inminente. La figura del Comisionado para el Desarrollo Integral de Michoacán ya estaba muy desgastada. Desde luego causará mucha polémica esta decisión y vendrá la evaluación de toda la gestión de un año de Alfredo Castillo como comisionado. En lo personal creo que cae en lo positivo; desde luego hay cosas que no funcionaron, una de ellas todavía está por verse: la integración de los autodefensas a la policía rural, lo que fue algo así como paramilitares integrados a las fuerzas del Estado y que aún no se sabe cuánto funcionaron. Tenemos nuestras dudas con lo ocurrido en La Ruana y en Apatzingán en estas últimas dos balaceras, pues uno se pregunta si fue la mejor decisión o no, pero hay que decirlo, en unos municipios sí funcionó y en otros no. Habrá que hacer la evaluación por cada uno de los municipios. En el panorama más general, si nos alejamos un poco y vemos el bosque en lugar de los árboles, de lo que está ocurriendo en Michoacán, el solo hecho de que hoy podamos decir que puede haber una elección dentro de pocos meses en ese estado y que puede haber campañas, que puede haber una elección auténtica, pues eso ya es un punto a favor de Alfredo Castillo. Hace un año no veíamos esas condiciones, era un estado tomado por el crimen organizado, el cual se había apoderado de muchos territorios así como del gobierno michoacano, pues no hay que olvidar que el ex gobernador Vallejo tenía vínculos con el crimen organizado, y que si ganó la elección pasada fue al parecer por la relación que tuvo con los Caballeros Templarios. Prueba de lo anterior es que Jesús Reyna, su secretario de gobierno y que está en la cárcel, tuvo que ver con la estrategia de la campaña de Fausto Vallejo Figueroa –hoy gobernador con licencia–. Jesús Reyna incluso fue gobernador interino cuando Fausto Vallejo se atendió por cuestiones de salud por un problema del hígado. Otro que también está en la cárcel es el hijo del ex gobernador, Rodrigo Vallejo (a) el Gerber.

Analizando los resultados de la elección pasada de Michoacán, si usted recuerda, Luisa María Calderón quedó muy cerca de Fausto Vallejo, había una diferencia mínima en la votación final, pero ¿en dónde consiguió más votos –y por mucho– Fausto Vallejo? En la llamada Tierra Caliente, la cual en ese momento estaba controlada por los Caballeros Templarios. Entonces, todas las denuncias que en su momento hizo la “Cocoa” Calderón, resultó que a la postre sí eran verdad y que sí se había infiltrado el crimen organizado. Por ello creo que la salida de Castillo Cervantes fortalece de manera indirecta la candidatura de la hermana del ex presidente Felipe Calderón. Obviamente que el PRI está muerto en Michoacán pues no creo que los michoacanos sean tan tontos como para volver a elegir a un gobierno del PRI que se involucró de esa manera con el crimen organizado. El PRI va a ser castigado y la elección va a estar entre Silvano Aureoles y Luisa María Calderón y por los signos políticos que se ven creo que el PRI va a acabar apoyando a Silvano Aureoles, se percibe que hay una alianza tácita entre el PRD y el PRI para que llegue Aureoles, la cual sería la única manera para que llegue Aureoles a la gubernatura. Como quiera que sea, va a ser una elección muy competida entre estos dos partidos. Por lo que se ha visto en las encuestas, Luisa María Calderón comienza muy bien, tiene mucho reconocimiento de nombre. El PAN no ha gobernado Michoacán a diferencia del PRD y del PRI por lo cual será muy interesante esa elección.

Y repito, el legado que deja Alfredo Castillo es que si se van a poder llevar a cabo las alecciones, probablemente vaya a haber algún tipo de escaramuzas en algunos municipios en donde todavía no se tiene el control absoluto, pero si comparamos la situación hoy de Michoacán con Guerrero, donde el Instituto Nacional Electoral dice que no hay condiciones para que se lleven a cabo elecciones, sí se va con un saldo favorable Alfredo Castillo, quien es un tipo carismático, buen político y que es probable que se lance por la candidatura del Estado de México.

Con la salida de Alfredo Castillo de Michoacán, Peña Nieto puso el “piso parejo” para la elección a gobernador e insisto, poniendo las cosas negativas y las cosas positivas en la balanza, creo que la labor de Castillo fue positiva, tomando en cuenta hasta qué punto había penetrado a la sociedad, al gobierno, a los negocios el crimen organizado en Michoacán. Le pegó durísimo a los Caballeros Templarios y quizá la única cosa en que nos surge la duda es si resolvió el problema de las autodefensas o no. Ahora muy interesante será ver el futuro de este joven político. Ver si le habrá costado su paso por Michoacán o lo habrá fortalecido, si lo van a integrar al gabinete o no. Sabemos que los priistas son muy institucionales, y lo podemos observar en sus declaraciones. Es la llamada disciplina partidista, la cual la estamos viendo ahora que están saliendo los candidatos y vemos cómo se pelean en el PAN, en la Izquierda, etc., y en el PRI todo sale planchadito, sin arrugas.

 

LA OTRA CASA PRESIDENCIAL

Durísimo el editorial del jueves pasado de la revista The Economist –revista muy influyente en el mundo de los negocios y de las entes políticas de todo el mundo– al gobierno de Enrique Peña Nieto en donde prácticamente le dice: “Usted señor Presidente no está entendiendo todo este tema de la corrupción y está afectando la imagen de México y le está pavimentando el camino a Andrés Manuel López Obrador”. The Economist, que tanto defendió a Peña Nieto por sus reformas. A ver si ahora sí, con esta sacudida vemos un tipo de reacción de parte del presidente Peña, pues es increíble el cinismo de algunos de sus colaboradores, como el secretario de Comunicaciones, el cual evidenció el jueves en entrevista con Adela Micha. Lo del Economist es un editorial que ya incorpora la noticia de la casa de Peña en Ixtapan de la Sal que publicó The Wall Street Journal. The Economist dice en pocas palabras dos cosas: no tienen idea y no se dan cuenta de lo que está ocurriendo sobre la corrupción y el conflicto de intereses. En esto tiene toda la razón, pues en entrevista que se le hizo al vocero presidencial, manifestaba que sí era legal la compra de la casa en Ixtapa, pero esa no era la pregunta, se le preguntaba sobre todos los contratos que se le dieron posteriormente en el Estado de México y luego del gobierno federal a quien le vendió la casa a Peña Nieto, cuando nunca había sido tan exitoso con tantos contratos del gobierno. Y hay cosas que aunque sean legales por prudencia no se deben hacer. El gobierno responde cosas que no son relevantes, no son el tema y por lo tanto está entrampado. El presidente merece salir adelante. Dejar ese costal de dudas atrás, pero no se hace nada y la revista The Economist lo saca una vez más como mucha prensa internacional. Esto va a acompañar al gobierno peñista el resto de sus días como una mancha, no van a poder gobernar si no toman una decisión de fondo. Sorprende que no lo puedan hacer. Ojala y Peña Nieto por bien de él y de todos, lo haga pronto, en algo que revela su debilidad y por ello tiene que hacer lo obvio que es esclarecer nombrando a un tercero que debe de aclarar y que vendría siendo el Congreso, que sorprende que no lo haya hecho todavía, o debe hacerlo un fiscal independiente. Eso es lo mejor para el gobierno y para todos.

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