RODRIGO AVALOS ARIZMENDI

Pues Barack Obama anunció, simultáneamente con Raúl Castro, la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba después de 53 años de ruptura. Hace algunos años hubo una reunión en La Habana, una reunión de estas que se derivaron de las que comenzó México con España, y que acaba de realizarse una similar en Veracruz, la Cumbre Iberoamericana, y por primera vez pudo Cuba ser el anfitrión de toda América, la América hispanoparlante. En esa ocasión, Fidel Castro dijo cuando estaba frente a los delegados y otras personas, que era la primera vez que Cuba tenía un asiento de esa categoría en el concierto Iberoamericano, a raíz obviamente de aquella expulsión de la Organización de los Estados Americanos. Fidel dijo: “Esto prueba que nos podemos reunir sin la OEA, y esto prueba que nos podemos reunir sin la tutela de los EU”. Y Cuba esperó este momento, y esa fue la frase que me vino a la memoria, porque tiene una hermosa construcción de lo que acaba de ocurrir: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Que tarden un tiempo en consolidarse o no eso ya no importa, lo importante es que se han caído muchas cosas, entre otras, que el último ladrillo del muro de Berlín se cayó en la bahía de La Habana. Fidel dijo en aquella ocasión: “Hemos esperado con la paciencia de Job y la sonrisa de la Gioconda”. ¿Qué quería decir eso? Quería recalcar simplemente la gran labor política de los diplomáticos cubanos, que son excepcionalmente buenos, como quedó probado con México en aquella reunión de Monterrey de la cual se hizo célebre la frase de “comes y te vas”, que ni es de Fidel ni es de Fox, algunos dicen que es del periodista Carlos Marín.

La política hizo su parte y tardaron 53 años. También en los EU se hizo política y esto nos prueba algunas cosas: la primera nos prueba que en este mundo globalizado los bloqueos van en contra de la naturaleza de la nueva realidad geopolítica del mundo. 53 años de guerra fría “no sirvieron para nada”, dijo Barack Obama. A unos cuantos kilómetros de Miami la revolución no se terminó, se sofocó, se ahogó y tuvo sus problemas por otras razones. La comunidad cubana de Miami y su lobby y su caucus en el Congreso de los EU y en la Casa Blanca, ya no sirve para nada porque los nostálgicos de la época de Batista ya se murieron. Sus hijos y las nuevas generaciones de cubano-americanos viven en la realidad americana y no en la nostalgia cubana. Esto prueba también que México no estaba equivocado cuando no se adhirió al boicot de la OEA, que según algunos lo hizo porque al propio Departamento de Estado Norteamericano le convenía una base aquí para triangular algunas cosas que nunca dejaron de hacerse entre los dos países, pero eso es otro asunto, pues México lo hizo en nombre de un principio y ahora ese principio queda absolutamente ya no en las manos de la memoria de Sánchez Gabito, que era nuestro embajador en La Habana, sino que queda en las manos de Barack Obama al anunciar las relaciones con los cubanos. Así mismo, todos estos intentos de sofocar a los cubanos usando todo este asunto de los Derechos Humanos, las Señoras de Blanco, los blogueros, las huelgas de hambre, etc. sirvieron para el anecdotario, pues los asuntos políticos de fondo se arreglan arriba. Y estos se arreglaron arriba, muy arriba. Fidel Castro se va a morir seguramente viendo que su revolución fue finalmente reconocida por todo el mundo, pero no reconocida como exitosa o triunfadora sino reconocida como existente y real. Nada más le faltaba esto. Ya se puede ir tranquilo. Raúl ya hizo la parte que le toca. Obama ya hizo su parte. México jugó un papel interesante, importante y los que vieron la evolución, la regresión y los errores enormes de la revolución cubana hoy se dan cuenta que hubiera sido una revolución más exitosa si hubieran contado con algún tipo de colaboración internacional más allá de la de México, pues no se habría necesitado tanta paciencia, como la de Job, aunque Fidel se vaya al otro mundo con la eterna sonrisa de la Gioconda.

Hay que comentar que con esta reanudación de las relaciones diplomáticas entre los EU y Cuba no implica que se levante el embargo, ya que esto es una decisión del Congreso norteamericano. O sea que se van a establecer las reglas diplomáticas, abrirán sus respectivas embajadas, habrá posibilidad de viajar directamente, se permitirán algunos intercambios de tecnología, habrá toda una serie de nuevos vínculos entre los dos países, pero la parte medular del embargo económico requiere pasar por el Congreso de los Estados Unidos.

Lo más interesante de este anuncio fue que en donde más celebraron el anuncio fue en La Habana. Los cubanos que ven más cerca la liberación de su “cárcel”. Porque, salvo la minoría que está en las altas esferas del poder, si al grueso del pueblo cubano le abrieran la puerta, se iría, pues vive en unas condiciones lamentables, incluso en los temas que antes se enorgullecía la revolución cubana, como la nutrición y la salud, observamos que ha habido un deterioro muy importante porque es un país que está quebrado, ese modelo no funcionó y sería fácil echarle la culpa a los EU, pero la verdad es que no está funcionando el modelo cubano aunque los EU no les han impuesto embargo alguno y no funciona porque esas burocracias son corruptas, no son eficaces para generar producción. Sin embargo, hay una elite que vive bien, que gana con el control político. Y si, como menciono líneas arriba, Fidel se irá a la tumba con una sonrisa, pero no porque le haya dado al pueblo bienestar como la revolución prometió, sino porque lograron atrincherarse y lograron manipular de forma muy eficaz un entorno complicado y sobrevivieron como proyecto político pero no como proyecto económico. Esa isla no tiene capacidad de sobrevivir con esa organización económica y lo sabe perfectamente Raúl Castro y por eso en parte, creo, han sido capaces de negociar este acuerdo con los EU.

Todo esto va a tener mucho impacto para México, porque ya el papel que teníamos ya no va a ser el mismo, pues el protagonismo mexicano queda colocado en un papel secundario, ya no tendremos ese papel de interlocutor que muchas veces jugamos.

Sin duda que esta decisión que hoy le comento es muy importante y de gran valentía, sobre todo de Obama y también de Raúl Castro, al aceptar dar un paso que no habían dado ninguno de los dos gobiernos en 53 años, en términos de realizar ambos concesiones importantes frente a asuntos que nunca habían querido realmente aceptar. Estados Unidos en lo tocante al establecimiento de relaciones diplomáticas formales, aunque sea sin embajadores. Obviamente no va a haber un embajador de EU en La Habana, por lo menos hasta las próximas elecciones en EU en el 2016. Tampoco, como ya se lo mencioné, desaparece el boicot o embargo, como se le quiera llamar, porque el Congreso tiene que quitarlo y no lo va a quitar. Y por parte de EU, aceptar quitar, aparentemente y en el corto plazo, de la agenda entre los dos países, el régimen político cubano.

Con el paso que se acaba de dar creo que no se puede decir que se acaba el último vestigio de la “guerra fría” por varias razones: en primer lugar porque hay limitantes muy importantes de ambos lados. Obama no puede suprimir el embargo. Raúl Castro no ha aceptado la vigencia de las libertades, los derechos humanos y la democracia en Cuba como todo el resto de América Latina, Estados Unidos y Europa Occidental, etc. No hay todavía un final completo de lo que sigue de antes. La prohibición para americanos, o cubano-americanos, de viajar a Cuba se mantiene. Las restricciones cubanas a todo tipo de actividades en Cuba se mantienen. De todas maneras los avances son enormes, como que Cuba acepte observadores de la Cruz Roja Internacional y del Alto Comisionado de Derechos Humanos para estudiar la situación dentro del país, que es lo que siempre se había pedido, es en verdad un avance muy importante , así como que el presidente Obama y el presidente Castro hayan conversado por teléfono casi una hora el martes pasado es algo de gran trascendencia. Por ello no se sabe si es el final de la guerra fría en la última etapa, pero sí es el principio del final.

Obama se animó a reanudar relaciones con Cuba a pesar de que esto le hace daño tanto a él como a quien sea la candidata o candidato a la presidencia por el Partido Demócrata en el 2016, aunque no creo que a Obama eso le importe mucho. Él ya tomó la decisión de actuar, por la vía del decreto ejecutivo, en materia migratoria; en esta relación con Cuba; en las negociaciones con el gobierno Iraní, sobre el programa de enriquecimiento nuclear en Teherán. Por ello creo que a estas alturas le importa muchísimo más su legado que las implicaciones electorales que al final de cuentas no lo van a afectar a él porque no puede ser candidato en el 2016.

En Cuba sí habrá embajada, pero sin embajador, porque no hay manera de que el Senado norteamericano, controlado por los republicanos, le apruebe a cualquier candidato que Obama mande para ser embajador en La Habana. Pero tampoco importa mucho, puede nombrar un segundo de muy alto relieve que sí tenga que ser aprobado por el Senado y así sucesivamente. Así mismo, las concesiones cubanas van a venir dentro de unos meses, pues no se puede concebir que EU haya concedido tanto, y en el fondo Cuba tan poco, vista la correlación de fuerzas real entre ambos países. Mi impresión de todo esto es que Raúl Castro y su equipo entendieron que con el desplome del petróleo de Venezuela y de Rusia, así como el fin inminente del subsidio venezolano a la isla, o normalizaban con EU o volvían, en el mejor de los casos, al desastre de los años 90. Y que normalizar con EU implica cambios políticos en Cuba. Para Raúl Castro, Fidel Castro, para todo el régimen, siempre ha sido un asunto de “patria o muerte” que el régimen político no se negocia y Obama tuvo la inteligencia y la sensibilidad de entender. “Está bien, no se negocia. Yo hago las concesiones primero. Yo pago por adelantado, pero tú pagas después. Salva tus apariencias, no hay problema”. Pero Cuba, sin duda, tendrá que pagar más adelante. Por último, mis deseos para que usted, estimado lector, reciba una lluvia de Bendiciones, Paz, Amor y Armonía en esta Navidad. Felices fiestas para usted y su familia. ¡Feliz Navidad!