RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

 

DENISE MAERKER pasó recientemente al aire un reportaje sobre un rancho que, según se afirma, es propiedad del gobernador de Sonora. Posteriormente, el Ejecutivo sonorense estuvo en el estudio de Maerker y defendió sus puntos de vista. Fue una entrevista un tanto acalorada y más allá de quién tenga o no la razón, se hizo a la luz pública y esto se inserta en la clasificación de un debate abierto, donde cada quien expone sus argumentos, como debe de ser. Naturalmente, llamó la atención que el gobernante culpara a CONAGUA y a PROFEPA de lo que está ocurriendo en Sonora.

Todo esto, sin importar si lo que se dice es creíble o no, es perfectamente válido. Como válida es la decisión de los diputados federales priístas de Sonora, de interponer un punto de acuerdo ante la Cámara Baja, para que se investigue el rancho “Pozo Nuevo”, propiedad del mandatario sonorense.

En el Punto de Acuerdose exhorta a la Comisión Nacional del Agua, a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como a otras dependencias, “a que se revise y determine si las obras realizadas en el Rancho Pozo Nuevo, propiedad del C. Guillermo Padrés, se realizaron conforme a lo que establece la Ley”. Como es normal en estos casos, en las “Consideraciones” se hace una relatoría de hechos. Empezando por el reportaje que presentó en su programa Punto de Partida, el pasado 4 de septiembre, la periodista Denise Maerker. El trabajo de campo lo realizaron los reporteros Fátima Monterrosa y Marco Tinoco. Las imágenes muestran una presa hidráulica con capacidad para millones de metros cúbicos, según reza el relato en las “Consideraciones”. Vienen tiempos aciagos. Y es que si por la víspera se saca el día, usted ya puede imaginarse lo que sigue.

Con motivo de los problemas que se han suscitado en Sonora, recordaba parte de su historia política, pero creo que lo actual no se compara. Y es que las circunstancias son distintas porque hoy existe una democracia electoral, pluripartidista, y por tanto el gobierno del centro no tiene bajo su influencia a todos los gobernadores. Por eso, el comparativo se antoja difícil.

En 1975, el gobernador Carlos Armando Biebrich, se distanció del presidente Luis Echeverría. No lo hizo abierta y públicamente, pero en privado expresaba su malestar porque su amigo Echeverría lo había traicionado. Biébrich figuró como cabeza de un bloque de gobernadores en apoyo a la precandidatura del PRI a la Presidencia, del secretario de Gobernación Mario Moya Palencia. Pero el candidato fue José López Portillo, el secretario de Hacienda.

Biébrich no pudo superar el trance. Echeverría se enteró de los desplantes de quien fuera su pupilo y protegido y lo hizo dejar la Gubernatura, en medio de un gran escándalo por la muerte de campesinos en San Ignacio Río Muerto. Yo no diría que aquello fue un encontronazo entre poderes.

En realidad, fue el castigo de un padre putativo contra el hijo rebelde.

Fuera de ese caso, no recuerdo que en Sonora haya habido otro con estas características.

RECUERDO EL ASUNTO DE TABASCO, cuando el gobernador Roberto Madrazo Pintado doblegó al presidente Ernesto Zedillo, a cuyo secretario de Gobernación engañó en su visita a la Ciudad de México, prometiéndole que regresaría a Villahermosa a preparar su renuncia. Pero lo que preparó fue un acto multitudinario frente al cual Madrazo se envalentonó y afirmó que gobernaría su Estado hasta el año 2000.

Pero como digo: Eran tiempos en que el presidente y los gobernadores eran priístas y, en el caso de Zedillo, estaba la circunstancia de que no era un político y no era hombre de poder. No hay forma, pues, de comparar lo que hoy está ocurriendo en Sonora con casos del pasado. Lo cierto es que ningún gobernador, ni priísta ni panista y tampoco del PRD, había desafiado a un presidente de la República, como lo acaba de hacer Guillermo Padrés.

Desde luego, los panistas van a decir que no se faltó al respeto a la investidura presidencial. Que lo que hizo fue pedir la renuncia de tres delegados federales a quienes se les prohibió involucrarse en las reuniones del Consejo de Protección Civil. Lo cierto es que existe una coyuntura de crispación social donde los ciudadanos se encuentran aturdidos y atemorizados porque observan que sus gobernantes no solamente no se ponen de acuerdo sino que se enfrentan entre sí.

LOS DIFERENTES GRUPOS se empezaron a atacar. Intervino el Gobierno Federal y aquí fue donde la cosa se puso fea, pues la confrontación fue automática. Por alguna razón que la opinión pública no alcanza a comprender, el Gobierno del Estado asumió una posición retadora y el Gobierno Federal respondió con rapidez. Desde hace tiempo advertí que se estaba enrareciendo el ambiente político en Sonora. Se avizoraban nubarrones en el horizonte y se veía que no había un árbitro con la suficiente autoridad política y moral para poner el orden en este Estado. Porque a fin de cuentas todo lo que está sucediendo ahora, es producto del pleito por el agua.

Los nervios están crispados. Los ánimos enfrentados y confrontados. Los dimes y diretes entre el gobernador Padrés y funcionarios federales, no benefician a nadie. Por otra parte, la realidad es una y no hay modo de cambiarla: hay una ruptura inocultable entre el Gobierno de Sonora y el Gobierno de la República. Según veo yo las cosas, es difícil que la fuerza de la alianza Peña Nieto-Gustado Madero, pueda mantenerse incólume después de la presencia en México, en el programa de Denise Maerker, del mandatario sonorense. Por eso, digo: No hay manera de hacer el comparativo porque hoy las condiciones son distintas. Pero con todo, no es buena idea desafiar al presidente de la República.

EN LA CIUDAD DE MÉXICO y, en general, en el centro del país, fue un evento que atrapó la atención de cientos de miles de mexicanos. Con todo, los medios electrónicos y escritos, le dieron una enorme cobertura a la jornada para elegir consejeros en toda la República. Y el resultado en este proceso interno del PRD, ya lo conoce usted: ganaron “Los Chuchos”, que ahora, con la casi segura elección de Carlos Navarrete como futuro líder nacional del sol azteca, se convierte, como diría BROZO, en “Chucho IV”.

Y es que “Los Chuchos” van por su cuarta dirigencia nacional, desde que Jesús Ortega Martínez la ganó, luego se la entregó a Guadalupe Acosta Naranjo y éste a Jesús Zambrano Grijalva. Ahora bien: ¿cómo le iría al PRD con Navarrete en el timón?

Creo que no había nadie mejor, dadas las circunstancias, que este personaje que se ha caracterizado por sus agallas a la hora de responder ataques y de hacer señalamientos. De hecho, es de los pocos perredistas que nunca se sometieron a los caprichos de Andrés Manuel López Obrador. Tiene carácter, aunque llega en el peor momento del PRD y con la amenaza de una diáspora de militantes que seguramente van a engrosar las filas de Morena; no la tendrá fácil. ¿Cuauhtémoc Cárdenas? Nunca creí que fuera el indicado. El PRD –o lo que quede de él– debe entrar a una era de democracia real en sus filas, cerrarle el paso a los caudillos y buscar conciliaciones que le convengan al partido.

Así mismo, creo que es un error atajar a Marcelo Ebrard, pues tiene carisma y es la figura que más votos le podría atraer al PRD. Por otra parte, “Los Chuchos” se podrían convertir en un escollo para los planes de regeneración del PRD de Navarrete. Con inteligencia, evitando las cuarteaduras, el nuevo líder deberá sacar de la jugada a Zambrano, a Ortega y a Acosta Naranjo. Esto sería lo ideal, aunque no sé si le sea posible.

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