Carlos Reyes Sahagún

Cronista del municipio de Aguascalientes

Hace un siglo… En octubre y noviembre de 1914 tuvo lugar en el Teatro Morelos la primera etapa de la Soberana Convención Militar Revolucionaria, el único gran acontecimiento de la revolución que tuvo lugar en esta ciudad, y que se inscribió como el postrer intento de resolver, mediante el diálogo, las pugnas que enfrentaban a las diversas facciones revolucionarias, generadas al calor de la lucha en contra de la dictadura golpista del general Victoriano Huerta.

Por este motivo, y gracias a la hospitalidad que me brinda El Heraldo de Aguascalientes desde hace 11 años, a partir del próximo miércoles 1° de octubre, y de manera temporal, esta columna adquirirá una periodicidad cotidiana, a fin de ofrecerle, estudiado lector, un día a día de la junta, tal y como indica el título de estas líneas; un relato muy apretado de lo que fueron las sesiones de esta asamblea revolucionaria, los temas que se trataron y los principales incidentes que tuvieron lugar alrededor de las reuniones.

Con este esfuerzo persigo dos objetivos: por una parte, me interesa mostrarle una visión de conjunto de la convención, y por la otra, haré un público ejercicio de imaginación a propósito del impacto que tuvo esta magna reunión en la ciudad triste pero querendona que describió el cronista Eduardo J. Correa, de quien por cierto se cumplió recientemente el cincuentenario de su desaparición física.

En este sentido, le aclaro que el trabajo que le presentaré no implica una reflexión de mi parte; una toma de posición en torno a estos hechos, sino simplemente, un relato puntual de sucedidos, y si le digo que en alguna medida se trata de un ejercicio de la imaginación, es preciso aclarar que de ninguna manera es arbitrario. Por el contrario todo lo que leerá, si es su voluntad la de seguirme, se arraiga en una serie de fuentes de la época, principalmente dos: el tomo 1 de la obra Crónicas de Debates de la Soberana Convención Revolucionaria, publicado por el otrora Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, compilación de Florencio Barrera Fuentes, y de Vito Alessio Robles, La convención revolucionaria de Aguascalientes.

En todo caso, la imaginación aparece en el formato que he elegido para presentarle la información. Cada entrega estará redactada en forma de crónica periodística, y contará con encabezados de mi autoría. Con esta manera de redactar pretendo crear en usted la sensación de que está leyendo la noticia de algo acontecido el día de ayer, y si al concluir su lectura le dan ganas de apersonarse en las puertas del Teatro Morelos, a ver si tiene la suerte de saludar al general Álvaro Obregón, o encontrarse con el mayor David Berlanga, o con el licenciado José Vasconcelos… Me daré por servido.

Por esta razón, las entrevistas que se presentarán, con personajes como Vito Alessio Robles, Antonio Díaz Soto y Gama, Martín Luis Guzmán y José Vasconcelos, son ficticias, y en todo caso los cuestionamientos fueron formulados de tal manera que encajaran con lo escrito por estos autores en los libros que publicaron, y que aquí se ofrecen como respuestas a los planteamientos del repórter, término que en esa época se usó con alguna frecuencia para designar a los periodistas. Estas respuestas aparecerán en párrafos entrecomillados y son citas textuales.

Como una buena parte de la historia de México, la Convención de Aguascalientes es más conmemorada que conocida, y en estas celebraciones, tal vez por desconocimiento, o quizá por corrección política, se tiende a la mitificación de aquellas jornadas.

A fin de cuentas la historia de la Convención de Aguascalientes es la historia de una oportunidad perdida… En Aguascalientes la revolución dejó escapar la posibilidad de alcanzar un acuerdo pacífico que evitara el escandaloso derramamiento de sangre que significaron las batallas del Bajío; sangre joven que mereció mejor suerte. Esto por no mencionar los enormes recursos materiales empleados en la destrucción, el sacrificio de la agricultura, la industria, el comercio y las vías de comunicación.

En Aguascalientes quedó de manifiesto la pobre capacidad de diálogo de los revolucionarios, y su fácil disposición para las armas, así como la pobreza del debate parlamentario. Quizá no fuera para menos, dada la enorme inercia autoritaria que caracterizó a la historia del país hasta ese momento. Pero el hecho básico es que la Convención de Aguascalientes, de acuerdo al objetivo que se planteó, fue un fracaso.

Una mirada atenta ilustra esta afirmación. Atendiendo a los debates que se produjeron en ella, la Asamblea vivió cuatro momentos. En primer lugar, del 10 al 14 de octubre, en la que se discutieron cuestiones de procedimiento, se revisaron credenciales, etc. En segundo lugar, del 14, fecha en que la Convención se declaró soberana, al 28, día en que se presentó la delegación zapatista.

Este fue el momento más largo, y al mismo tiempo el más intrascendente, debido a la determinación de la Asamblea de no discutir asuntos de importancia mientras no estuviera presente la delegación del Ejército Libertador del Sur. Durante estos días se trataron y resolvieron, por lo menos de forma, temas de una importancia menor.

En tercer lugar, del 28 de octubre al 1º de noviembre, sin duda el periodo más importante, ya que fue en estos días cuando la Convención adoptó el Plan de Ayala, cesó en sus cargos al Primer Jefe, señor Venustiano Carranza, y al general Francisco Villa, y nombró presidente provisional.

Finalmente, el cuarto periodo inició con este último hecho, y culminó el 16 de noviembre, cuando la Convención se declaró en receso. El común denominador en estos días fue el desconocimiento de la Asamblea por una parte importante de los delegados y las fuerzas que representaban, y la dispersión de los participantes.

Y sin embargo, contra la idea de que la Convención de Aguascalientes fue un fracaso, es preciso destacar el hecho de haber sido la primera gran asamblea nacional; la más incluyente de las celebradas hasta entonces en México.

En fin… Que espero contar con su atención a partir del próximo miércoles, para iniciar con este recorrido que, espero, sea mínimamente ilustrativo. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected]).

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