Devuelven movilidad a pacientes con escoliosis

La señora María Eugenia Guerrero Ortiz perdió la libertad de moverse debido al intenso dolor que sufría en la espalda y que la obligaba a permanecer postrada por largos periodos. Esto, a causa de la escoliosis; para recuperar la movilidad se sometió a una neurocirugía realizada en la delegación estatal del IMSS.

La paciente relató que “hace más de 20 años, el IMSS me realizó la primera cirugía de espalda y quedé muy bien, sin embargo, al paso de los años y la carga inadecuada de objetos pesados, complicaron nuevamente mi salud; el dolor se volvió tan intenso que me impedía caminar o moverme y muchas veces me obligaba a estar postrada”.

El jefe de Traumatología del Hospital General de Zona (HGZ) No.1 del IMSS, José Juan Elías Basurto explicó que la escoliosis es una deformación de la columna vertebral; en los casos más severos alcanza hasta 50 grados de curvatura; puede ser causa de problemas respiratorios y requiere intervención quirúrgica profunda para corregir el daño.

La paciente de referencia, tenía completamente cerrado el conducto raquídeo, entre las lumbares uno a la cinco. Para abrirlo, realizamos una laminectomía (cirugía para extirpar una parte del hueso llamada lámina, que constituye una vértebra en la columna), añadió.

La laminectomía permite dar espacio a los nervios atrapados y que estos puedan realizar sus funciones.

El exitoso procedimiento permitió a la paciente de 65 años de edad volver a caminar con normalidad y realizar todas las actividades de su vida cotidiana de manera autosuficiente y sin dolor.

Posterior a la intervención quirúrgica, el servicio de Rehabilitación Física dio continuidad a la recuperación mediante fisioterapia y ejercicios que devolvieron al cuerpo los arcos de movimiento, flexibilidad y marcha, sin ayuda de bastón.

En este punto, la derechohabiente expresó su gratitud al personal de salud que la atendió: “Lo hice por escrito mediante una carta y ahora lo hago públicamente: Agradecer al neurocirujano Miguel Ángel Ruvalcaba Jiménez, al anestesiólogo Gutiérrez y al personal que me ayudó en los procesos pre y post operatorios. A las enfermeras y enfermeros que me cuidaron: Jessica Martell, Yazmín Luna y Juan Manuel González.

A la trabajadora social Patricia Macario y a quienes, de manera profesional y muy humana, me ayudaron a vencer el miedo y me dieron confianza y apoyo para someterme a un procedimiento tan delicado, pero que valió la pena porque, hoy por hoy, estoy disfrutando la vida sin limitaciones.