Encontrar modos alternativos a la mastografía para la detección de cáncer de mama es uno de los objetivos de Higia Technologies, una empresa fundada por jóvenes mexicanos que desarrolla Eva, un sostén con biosensores para obtener una temprana evaluación de riesgo.

Más flexible que una hoja de papel, pero con la resistencia que el cobre le otorga, Eva cubre con 52 biosensores cada uno de los senos para monitorear las variaciones de temperatura de cada uno y determinar si ocurre una angiogénesis.

Este proceso consiste en la absorción de nutrientes y oxígeno por parte del tumor que se forma en el tejido, para ello, se forman vasos sanguíneos, lo cual incrementa la temperatura en la zona.

Eva fue creado para que las mujeres de 20 a 40 años puedan monitorear su salud al menos una vez por semana en sesiones de hasta 90 minutos, ya que los sensores térmicos mapean cada uno de los cuadrantes de los pechos.

A pesar de que el fundador regiomontano de 18 años, Julián Ríos Cantú, asegura de que Eva cuenta con el algoritmo óptimo para arrojar los mejores resultados, recomienda a las usuarias acudir con un especialista para que se pueda obtener realmente un diagnóstico.

“Incluso una mamografía no te dice si es benigno o maligno el tumor, hasta que te haces la biopsia, hasta que entras al tejido mamario, tomas una célula y la ves bajo el microscopio, sabes si es cáncer. Ésta es una evaluación de riesgo, no es un diagnóstico”, aclaró Julián.

Los resultados obtenidos en la app también pueden ser enviados en PDF al médico de cabecera. Incluso, Eva facilita la llamada al centro de ayuda de la empresa, que proporciona desde apoyo técnico en caso de alguna falla del producto hasta recomendar a la usuaria asistir con especialistas.

Higia Technologies presentó este jueves un nuevo modelo de Eva, que es más discreto y se vincula al Apple Watch para mejorar la evaluación del dispositivo al conectarse al iPhone y registrar el pulso cardiaco, y se carga al introducirlo en una caja.

Hasta el momento, 800 mujeres han utilizado Eva y para incentivar la obtención de datos, esta semana Higia puso en preventa 5 mil unidades que se enviarán a finales de este mes. El costo de lanzamiento será de 120 dólares como un precio de introducción.

Termografía aplicada a la salud

Después de que el cáncer de mama afectara a su madre cuando tenía 30 años, Carlos Zukermann decidió usar su experiencia como termógrafo para ayudar en su tiempo libre a las mujeres que quisieran prevenir este padecimiento.

Desde que consiguió un cámara térmica Mikron m7600 Pro, en 2012, Zuckerman ha recibido a más de 100 personas para inspeccionar los niveles y variaciones de temperatura del pecho y detectar una posible angiogénesis.

Con el apoyo de un software de la cámara, el termógrafo registra cada uno de los datos para obtener un puntaje que indique el nivel de riesgo de la paciente y determinar si requiere un estudio más especializado o no, según la decisión del médico.

Zuckerman no realiza diagnósticos. Sin embargo, proporciona una alternativa más para el monitoreo de los senos, de una forma no tan invasiva, sin emitir radiación o presión al cuerpo y que puede aplicarse a mujeres jóvenes, a diferencia de la mastografía, al igual que Eva.

De acuerdo con Zukermann, la termografía también es idónea para revisar a mujeres con implantes, que aunque es más complejo, no es imposible. Respecto a los costos de los estudios termográficos, el ingeniero comentó que aún no hay un margen establecido, pues no es algo muy practicado en México.

“Yo no sé cobrarlo, soy muy malo para eso. Como lo mío fue como una causa, no sé cuánto se cobra”, explico Zukermann.
“Si buscas clínicas de termografía infrarroja en Estados Unidos, va desde 180 hasta 350 dólares por estudio”.