Daniel Lizárraga y Raúl Olmos / ESPECIAL MCCI
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- En febrero de 2015, Joaquín Gamboa Pascoe, entonces líder de la Confederación de Trabajadores de México -uno de los pilares del Partido Revolucionario Institucional-, organizó un homenaje para sí mismo y develó una estatua en su honor, arropado por sus correligionarios. Un año más tarde -en febrero de 2016- murió dejando una herencia a su esposa e hijos de no menos de 15.5 millones de dólares que ocultó durante años en paraísos fiscales.
“¿Qué? ¿Si los trabajadores están jodidos yo también?”, solía responder cuando alguien lo interpelaba por sus autos de lujo. Las finanzas del líder sindical estaban, en efecto, muy lejos del mundo de los trabajadores a los que representaba: sólo entre 2014 y 2015 –poco antes de su fallecimiento– recibió depósitos por millones de dólares en bancos de Alemania, Estados Unidos, Canadá e Inglaterra.
El nombre de este dirigente obrero, que inició su carrera en los sindicatos oficialistas desde la década de los 70 y representó a su partido en varias ocasiones como senador y diputado, fue localizado entre los 13.4 millones de registros revisados en el Paradise Papers, la nueva cobertura global organizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) con base en información conseguida por el diario alemán Süddeutsche Zeitung.
Los archivos involucraron operaciones de la firma de abogados offshore Appleby, así como información de registros de la propiedad en 19 países. Durante más de un año, 380 periodistas de 67 países revisaron esos documentos, entre ellos quienes trabajan para Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
Desde 1982, Gamboa Pascoe creó en Islas Caimán el fideicomiso Burma 2000 como una fachada para ocultar los movimientos de efectivo en Karin Corporation, una offshore panameña. Ambas funcionaban como capas de una cebolla; una escondía a la otra.
En ese año, el líder sindical surgido de la industria textil terminaba su primer periodo como integrante de la Cámara alta, el más importante de su trayectoria política pues en ese tiempo llegó a ser presidente de la Gran Comisión del Senado y líder de la bancada del PRI. Era el fin del sexenio de José López Portillo, uno de los gobiernos más cuestionados por actos de corrupción.
En noviembre de 2007, el despacho Appleby recibió una carta firmada por Alejandro Gamboa, hijo del líder obrero, pidiendo que cancelaran el fideicomiso en Islas Caimán. La sociedad panameña aún está abierta.
Este dirigente obrero no fue el único mexicano que apareció en el Paradise Papers, existen otros –empresarios en su mayoría– quienes llevaron sus inversiones en paraísos fiscales.

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