México fue catalogado como el país más peligroso de América para los misioneros de todo el mundo en 2017, según un informe de la agencia vaticana Fides.
En el País fueron asesinados el Padre Joaquín Hernández Sifuentes, desaparecido el 3 de enero y encontrado días después; el Padre Felipe Carrillo Altamirano, asesinado el 26 de marzo aparentemente por robo; el Padre Luis López Villa, asesinado el 5 de julio en su parroquia; y el Padre José Miguel Machorro, quien murió el 3 de agosto a causa de las puñaladas que recibió el 15 de mayo en la Catedral de la Ciudad de México.
La agencia destacó que 23 misioneros fueron asesinados en todo el mundo, siendo América el continente más peligroso por octavo año consecutivo, donde fueron asesinados ocho sacerdotes.
A través de un comunicado las autoridades del vaticanos explicaron que la lista anual de Fides no busca referirse sólo a misioneros en sentido estricto, sino que trata de registrar a todos los agentes pastorales fallecidos de forma violenta.
Colombia secunda a México con dos asesinatos a párrocos ocurridos entre julio y octubre.
Bolivia, Venezuela, Brasil, Argentina y Haití completan la lista de los países donde se han perpetrado asesinatos contra religiosos.
Según la agencia de pontificias obras misioneras, entre el año 2000 y el 2016 fueron asesinados en el mundo 424 misioneros, entre ellos cinco obispos.
Fides advirtió que “los asesinados son solo la punta del iceberg”, ya que es larga la lista de trabajadores pastorales, o de simples católicos, agredidos, golpeados, robados, amenazados.
La agencia denuncia que los agresores raramente son identificados y llevados ante la Justicia.
La agencia también alerta de lo que considera “la plaga de los secuestros”, un fenómeno frecuente en México a pesar de que no se denuncie por temor de poner en peligro la vida de los secuestrados y para poder acelerar su liberación.

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