Saúl Alejandro Flores

Podrán recordar que en varias ocasiones he planteado la importancia y lo impostergable de asumir otra visión respecto a la cultura del agua, en dichas ocasiones he destacado la necesidad de cambiar lo que considero una “endeble cultura del agua”, que es pueril y que se quedó enfrascada en panfletos y con botargas en forma de gotitas de agua, propia para niños de preescolar, pero que con el avance de las generaciones no ofrece alternativas que tengan efectos contundentes, por tal motivo, les he llegado a comentar en varias ocasiones la importancia de desdoblar la cultura del agua hacia una visión transversal y es así que se tiene un avance en la iniciativa de Ley General de Aguas que se encuentra en el Senado.

Me permito transcribir el articulado para que ustedes amables lectores puedan ver el paso que se ha dado, cierto que faltan más detalles por ahondar pero éstos son suficientes para empezar, antes de continuar les comparto una reflexión tal como he titulado esta columna, porque ya es importante para iniciar ese desdoblamiento de la cultura del agua, comenzar por diseñar un concepto diferente y no cabe duda que debemos empezar por dejar de llamarle cultura del agua en el que solo se hace alusión hacia el líquido, en una visión encaminada al uso doméstico, cuando he insistido en ese espacio, pero no como voz solitaria en el desierto si no por muchos especialistas la importancia de revolucionar por los otros usos principalmente en el agrícola que es el mayor consumidor de agua.

Ahora bien, si pasamos del concepto de “cultura del agua” por el de “cultura hídrica” daremos un paso enorme para ir programando no sólo nuestra mente sino toda una visión de lo que debe ser el ejercicio de la gestión hídrica, por que recordarán que el agua es un recurso trasversal porque está presente en todos los aspectos de nuestra vida y más allá de ella, pues no sólo es desarrollo, agricultura, economía, finanzas, esparcimiento, comercio, salud, servicios, industria y ambiente, sino que es un factor que va más allá de la propia existencia humana, pues el agua existe desde antes de que hiciera su aparición el ser humano así como sus antecesores más próximos, incluso los lejanos como los organismos pluricelulares y los propios unicelulares.

Es importante no dejarse llevar por lo que también recordarán que he denominado “visión antropocentrista del agua”, porque si bien existe una alta ponderancia por el derecho humano al agua, como concepto que no sólo parte de la máxima ley que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su carácter de Norma Jurídica Fundamental, pero es indudable que está presente como derecho humano, pero al ir más allá de la visión antropocentrista deducimos que la cultura hídrica será básica para poder concebir y diseñar estrategias que permitan que se preserve el recurso hídrico. Por el momento les comparto con la transcripción siguiente lo que al respecto dice la iniciativa en referencia:

“Capítulo III. Educación y cultura del agua”

“Artículo 62. La Federación, estados, distrito Federal y municipios deben promover la educación, cultura, ciencia y tecnología del agua para lograr su acceso y uso eficiente, sustentable, equitativo y racional”.

“Artículo 63.Los órdenes de gobierno deben:

I.- Advertir sobre los efectos de la contaminación de las aguas y la necesidad de tratar y reusar las aguas residuales;

I.- Celebrar convenios para fortalecer la educación y cultura del agua;

I.- Concientizar a la población sobre el valor económico del agua y la necesidad del pago oportuno por su uso y descarga;

I.- Coordinar el desarrollo de actividades permanentes con los sectores público, social y privado para asistir, capacitar, concientizar, difundir y promover la cultura del agua;

I.- Difundir la ampliación de tecnologías, sistemas, equipos y materiales para el uso sustentable, racional y eficiente del agua, evitar su desperdicio, así como incorporar sistemas para su recuperación, tratamiento y reuso;

I.- Educar a la población sobre la importancia del agua como recurso natural fundamental para el desarrollo integral y sustentable, así como el significado, relevancia y alcances del derecho humano al agua;

I.- Fomentar prácticas y promover hábitos, valores y actitudes para el cuidado y la conservación del agua, principalmente en el consumo personal y doméstico.

I.- Implementar políticas públicas, programas, estrategias, campañas de difusión sobre la educación y cultura del agua, principalmente en el consumo personal y doméstico;

I.- Incentivar el uso de tecnologías del agua en infraestructura hidráulica y en construcciones y edificaciones, así como en la prestación de servicios para el uso eficiente y sustentable de los recursos hídricos; y

I.- Sensibilizar a la población sobre los efectos de la variación del ciclo hidrológico, adaptación al cambio global, asentamientos humanos en zonas de alto riesgo, y prevención y mitigación de los efectos de los fenómenos hidrometeorológicos.”

Estimados lectores, las próximas semanas seguiremos hablando de este tema y otros que vienen en la iniciativa en comento, porque conocerlas, difundirlas, discutirlas y ejecutarlas son básicas para permitir que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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