Jesús Orozco Castellanos

Hay la creencia generalizada de que Aguascalientes es una ciudad con muy buena planificación. De hecho, el proceso de planeación se inició en el año 1900 con el Plano Regulador de las Colonias del Ing. Tomás Medina Ugarte. Entonces la ciudad tenía algo más de 33 mil habitantes. Los planes de desarrollo municipal propiamente dichos, se iniciaron en la década de los 80 del pasado siglo. El más reciente es el Plan de Desarrollo Municipal 2013-2040, elaborado por el Instituto Municipal de Planeación. En términos generales se han respetado las disposiciones normativas, aunque en el proceso mismo del desarrollo demográfico, territorial y urbanístico se han presentado problemas más o menos serios. Por ejemplo, la ciudad de Aguascalientes tiene 30 mil hectáreas de áreas baldías, lo que equivale a casi el 30% de la superficie urbana. Esto hace que se reduzca la densidad urbana, lo que generalmente origina elevación en los costos del uso del suelo y problemas serios de transporte, especialmente en las colonias del oriente de la ciudad. La distancia entre el centro de la ciudad y las orillas ha crecido desmesuradamente. Tampoco hay vialidades radiales que comuniquen las colonias del oriente con los tres anillos de circunvalación.

Ya hemos comentado los problemas de la zona oriente de Aguascalientes, pero creo que vale la pena recordarlos, así sea de manera sintética: en el año de 1978 se produjo la invasión del ejido Las Huertas, lo que dio lugar a la creación de la colonia Insurgentes en el poniente de la ciudad. La invasión se debió a las presiones demográficas y a la insuficiencia de las vecindades del centro para dotar de vivienda, así fuera precaria, a los habitantes de menores ingresos. La primera respuesta del gobierno fue la creación del fraccionamiento López Portillo, situado frente a la colonia Insurgentes y con viviendas de interés social. Pero las invasiones no se detuvieron. Siguieron hacia el oriente con la formación de las colonias que se conocieron como “las siete hermanas” (Cumbres, Progreso, Nazario Ortiz Garza, Palomino Dena, etc.). Luego vino la llegada del INEGI a Aguascalientes y fue necesario construir vivienda de interés medio para los más de tres mil empleados en el fraccionamiento Ojo Caliente, también al oriente.

Las presiones no cedieron. Durante el gobierno del Ing. Miguel Ángel Barberena se inició la urbanización de Ciudad Morelos, con viviendas de interés social. Después, en el gobierno del Lic. Otto Granados, se urbanizó el fraccionamiento Rodolfo Landeros. Fueron proyectos a gran escala. Posteriormente vino el desorden. A lo largo de las torres de transmisión de electricidad en el oriente se comenzó a construir vivienda sin los estándares mínimos de extensión y servicios. Esa expansión originó una franja de pobreza y marginación que dio origen a fenómenos como el pandillerismo, la drogadicción, la delincuencia en diversas modalidades. En pocas palabras, se generó una verdadera descomposición del tejido social. El primer esfuerzo de regeneración urbana integral se dio durante la administración de la Lic. Lorena Martínez mediante la creación de un parque lineal de 12 kilómetros, la llamada “Línea Verde”, justamente a los lados de las torres de transmisión.

Mientras tanto, la población de clases medias se fue concentrando en el norte de la ciudad. Quienes originalmente se habían establecido en el sur, en Jardines de la Asunción, se mudaron al Campestre, los desarrollos de Pulgas Pandas, Bosques, Villas del Campestre, Bosques del Prado Norte y Sur, Jardines de la Concepción, entre otros, se convirtieron en los espacios de las clases medias y medias altas. El crecimiento en esta zona se vio favorecido por el establecimiento de la Universidad Autónoma de Aguascalientes en 1973. Esta franja urbanística tiene todos los servicios: universidades, centros comerciales, cines, restaurantes, parques deportivos, etc. Los teatros, museos y bibliotecas se concentran en el centro.

Debo reconocer con autocrítica que se tomó la decisión de concentrar a la población de menores ingresos en el oriente de la ciudad, pero sin los servicios indispensables: escuelas, hospitales, centros deportivos, lugares de esparcimiento, espacios culturales, etc. De 1992 a 1995 fui secretario de Desarrollo Social del Estado y tuve a mi cargo el desarrollo urbano. Ciertamente publicamos el Código Urbano en 1993 y creamos la Comisión Estatal de Desarrollo Urbano, un órgano colegiado que tomaba las decisiones de última instancia en la aprobación de fraccionamientos. Sin duda fueron avances, pero creo que no aplicamos con suficiente fuerza las normas para impedir los abusos de los desarrolladores en cuanto al tamaño de los lotes para vivienda, el número de cuartos por vivienda, las áreas de donación (porcentajes muy importantes del suelo urbano), las alturas máximas, etc. No logramos equilibrar las áreas verdes. Las zonas arboladas se concentran en el Parque Héroes Mexicanos y en las instalaciones de la zona militar. Los estándares internacionales recomiendan por lo menos diez metros de áreas verdes por habitante. En las colonias del oriente no se llega ni a uno. Tampoco logramos desarrollar una política de estímulos. En Brasil, por ejemplo, se permiten ciertas excepciones en las normas urbanísticas a cambio de que los constructores desarrollen vivienda en zonas baldías.

También hay problemas de hacinamiento. El 36% de las viviendas de Aguascalientes tienen uno o dos cuartos. En un cuarto está la cocina y en otro una recámara (con un baño adjunto). También resulta preocupante el caso de las viviendas abandonadas. En Aguascalientes hay 250 mil viviendas y 50 mil de ellas están abandonadas, especialmente en el oriente. Quizá no las pueden seguir pagando y las abandonan. Generalmente son del INFONAVIT. Esas viviendas abandonadas suelen ser guaridas de toda clase de malvivientes. Se produce entonces un círculo vicioso que fomenta la descomposición social.

Las ventajas de Aguascalientes son muchas y muy importantes. Contamos con alumbrado público aceptable, agua potable cara pero suficiente (salvo algunas colonias, precisamente del oriente), un buen servicio de limpia y recolección de desechos sólidos, una clase media en ascenso que cuenta con servicios de buen nivel. Algo que nunca hemos podido resolver es el problema del transporte público urbano. No ha habido forma de impedir que los choferes trabajen doble turno. Comienzan a las seis de la mañana y terminan a las diez. Llegan a su casa a las 11 de la noche. Duermen cuando mucho seis horas. No conviven con su familia. Comen durante los intervalos en su base.

Me parece que los principales retos urbanísticos de las autoridades en los próximos años, sobre todo cuando ya se tenga la posibilidad de alcaldías de dos periodos consecutivos para desarrollar proyectos de mediano plazo, son la redensificación territorial, el uso intensivo y el mejoramiento de las viviendas y una mejoría sustancial en el transporte público. Por algo se debe empezar.

P.D. Aclaración. A partir de hoy el periodista Ciro Gómez Leyva se convierte en articulista del diario El Universal. Por lo visto se trata de reacomodos decididos por los propios columnistas. Es una buena noticia.