Jesús Orozco Castellanos

Los escándalos en el PAN

En el mes de enero de este año, un grupo de legisladores del Partido Acción Nacional se trasladó a Puerto Vallarta para analizar la agenda legislativa de su fracción parlamentaria en la Cámara de Diputados. En por lo menos uno de esos días, después de la jornada de trabajo, decidieron realizar una fiesta en una finca conocida como Villa Balboa (una casa amplia con siete recámaras y vista al mar). Contrataron a un grupo de bailarinas de table dance para bailar con ellas y divertirse. Como era de esperarse, al calor del baile no faltaron quienes tocaran los glúteos de las “teiboleras”. El evento fue filmado y se difundió hace apenas unos días. Hasta allí los hechos. Las preguntas son inevitables: quién grabó, con qué propósito se grabó, porqué la difusión se llevó a cabo siete meses después.

Lo más probable es que la grabación la hizo uno de los asistentes. Suena lógico. Pero la pregunta clave es por qué se tardaron tanto tiempo en difundir el video. Hay quienes señalan que la trama entera fue puesta en escena por el gobierno de Nuevo León, donde habrá elecciones para gobernador el próximo año. Uno de los asistentes a la fiesta aspira (o aspiraba) a ser candidato. También se dice que el propio gobierno federal, junto con el PRI, tienen interés en desacreditar al PAN, su principal oponente de cara a las elecciones para diputados en el 2015. También tiene lógica. Además, hay que agregar otro hecho: durante el mundial de futbol en Brasil, funcionarios panistas de la Delegación Benito Juárez del Distrito Federal fueron arrestados por toquetear a unas señoras e insultar a los maridos. Siguen en la cárcel. Uno se preguntaría si el sistema de justicia de Brasil es muy riguroso, de tal suerte que lo que en México se considera como falta administrativa, allá es un delito grave. No es el caso. En nuestro país ese tipo de asuntos se arreglan con una multa de 500 pesos. Se podría pensar que el gobierno de México le pidió al de Brasil actuar con rigor en el caso de los panistas detenidos.

Si efectivamente el gobierno federal se está proponiendo descalificar políticamente al PAN, se pasaría por alto un hecho elemental: se le estaría pavimentando el camino a Andrés Manuel López Obrador, quien ya declaró que quiere ser nuevamente candidato presidencial en el 2018. Ahora bien, se podría decir que primero van contra el PAN y después contra MORENA. Lo dudo. Si tuvieran algo contra el partido de AMLO o contra él mismo, ya lo hubieran mostrado. Una de dos: o no tienen nada, o no le dan importancia al asunto. En cualquier caso, se trata de una falla estratégica.

Reitero lo que he dicho en este espacio: por el momento ni el PRI ni el PAN muestran figuras destacadas que pudieran competir con éxito en la elección presidencial del 2018. Cuatro años antes de la elección presidencial, Enrique Peña Nieto ya estaba en pleno movimiento. El único que desde ahora está realizando ya una campaña abierta, aparentemente dentro de los límites de la ley, es López Obrador. Habría que ver lo que podría salvarse de la reforma energética si él llega a la Presidencia. Y habría que ver también cuál pudiera ser el destino de los dirigentes del PRI, incluyendo al Presidente Peña Nieto. En Los Pinos hay quienes dicen que sí se puede dialogar con Andrés Manuel, que sólo es cuestión de buscarle el modo. Están equivocados. Él sólo dialoga consigo mismo y simultáneamente es capaz de engañar a los demás, haciéndoles creer que es un político abierto a la interlocución. Como que nuestra clase política no ha tenido el ánimo de leer el libro “La victoria” de Jaime Sánchez Susarrey, que revela, después de una larga investigación, cuál es la verdadera personalidad de AMLO. Si lo leen después del 2018, será demasiado tarde.

Concluyó el Tercer Sínodo Diocesano

El viernes 15 de agosto, día de Nuestra Señora de la Asunción, se llevó a cabo por la mañana la misa de clausura del Tercer Sínodo Diocesano. Estuvo presidida por el cardenal arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega. Lo acompañaron el obispo de Aguascalientes, José María de la torre Martín, y el arzobispo de Yucatán Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, oriundo de Aguascalientes.

Terminada la ceremonia, se hizo entrega del libro que contiene las constituciones y decretos del Tercer Sínodo Diocesano. El esfuerzo inicial fue encabezado por el Obispo don Ramón Godínez Flores y el padre Ricardo Martín del Campo hace poco más de diez años. A los dos se les hizo un reconocimiento explícito el pasado viernes. El proceso se vio truncado al morir ambos. Finalmente, el actual obispo don José María de la torre Martín retomó los trabajos del Sínodo. De septiembre a diciembre del 2013 y durante los primeros meses del 2014 se formularon las más de 300 propuestas de normas sinodales. Las sesiones formales del Sínodo se realizaron entre junio y julio del presente año. En ellas se sometieron a votación las propuestas de normas. El siguiente paso fue el análisis por parte del Obispo y un grupo de expertos que deliberaron durante una semana en las instalaciones con que cuenta la Diócesis en Encarnación de Díaz, Jalisco. Después, se formó una Comisión Redactora que le dio forma jurídica a las propuestas de normas. Finalmente, el Obispo, único legislador en la Diócesis de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, decidió la promulgación de las constituciones y decretos del Sínodo. Hizo suyas prácticamente todas las propuestas de normas que habían sido previamente aprobadas por la Asamblea Sinodal. Entrarán en vigor el próximo 23 de noviembre. No se dijo por qué hasta entonces.

Los grandes temas tratados por las comisiones sinodales fueron:

  1. Evangelización y Catequesis
  2. Liturgia y Piedad Popular
  3. Pastoral Social y Cáritas
  4. Prioridades Pastorales y Pastoral Diversificada
  5. Los Presbíteros
  6. La Vida Consagrada
  7. Los laicos
  8. Las Estructuras Pastorales y la Administración de Bienes

Los trabajos posteriores al Sínodo serán arduos y muy especializados. Las normas aprobadas prevén la creación de varios organismos que deberán contar con sus propios estatutos y/o reglamentos. Se calcula que eso podría llevar por lo menos un año. En lo personal pienso que, siendo el Sínodo un evento de enorme trascendencia para la vida de la Diócesis porque abarca aspectos muy importantes de la vida cotidiana de los feligreses, se debió hacer un mayor esfuerzo de síntesis. Son 354 normas y me parece que a los párrocos les va a resultar difícil su aplicación concreta, en el día a día, porque lo importante es hacer que se cumplan. No es una tarea fácil ni de unos cuantos meses.

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