Jesús Orozco Castellanos

El pasado primero de septiembre, el presidente Enrique Peña Nieto envió al Congreso de la Unión, por escrito, su Segundo Informe de Gobierno. Al día siguiente pronunció un discurso en el Palacio Nacional ante mil 500 invitados especiales: los 31 gobernadores y el jefe de gobierno del D.F., líderes de los partidos políticos, empresarios, dirigentes sindicales y campesinos, entre otros. Como era de esperarse, centró su alocución de hora y media en el tema de las reformas recientemente aprobadas por el Congreso. Es el tema de coyuntura y el Presidente aprovechó la ocasión y el foro para defender su proyecto y lo que espera de él. Anunció también algunas de las grandes obras que se van a emprender durante lo que resta del sexenio, como la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y la puesta en marcha de 24 proyectos ferroviarios que incluyen un tren bala de México a Querétaro. El actual aeropuerto capitalino está totalmente saturado. El nuevo aeropuerto, que se va a construir a un lado del actual en terrenos que son propiedad del gobierno federal, tendrá en su primera fase cuatro pistas y a mediados del presente siglo tendría seis, convirtiéndose así en uno de los más importantes del mundo.

México es mucho más que reformas estructurales, es un país muy complejo. Por eso creo que el Presidente debió haberse referido a los temas de fondo: la pobreza (en especial la pobreza extrema), la desigualdad social, la educación, la economía, el empleo. El tema de la pobreza sigue siendo preocupante. De acuerdo con las cifras oficiales, los recursos para el combate a la pobreza han crecido 20 veces entre 1994 y 2012. Sin embargo, nos dice el CONEVAL, la reducción fue de sólo una décima, de 52.4% bajó a 52.3%. Con el más mínimo error de cálculo la diferencia se podría esfumar. Lo que se observa, pues, es un grave estancamiento. El desempleo rebasa el 5% y afecta aproximadamente a dos millones 400 mil personas en el país. Cuando se hace la comparación con los países europeos, especialmente España que tiene un desempleo superior al 20%, se olvida que allá se tiene algo de lo que carece nuestro país: seguro de desempleo. De hecho en México ya se aprobó una reforma legal que establece un sistema universal de seguridad social que incluye el seguro de desempleo. Sin embargo, aún no se tienen los recursos para la aplicación de ese sistema y se espera que con la apertura de PEMEX a los capitales privados, como resultado de la reforma energética, se podrá contar con esos recursos.

La pobreza extrema, que se conforma por el conjunto de personas con un ingreso diario individual inferior a 1.25 dólares (algo así como 16 pesos), afecta al 17% de la población. La cifra mejora un poco si consideramos el ingreso familiar, pero de todas formas sigue siendo un problema grave. En el caso del desempleo, una de las consecuencias más funestas es que muchos de los desempleados terminan por incorporarse a las filas del crimen organizado. Otra salida es la emigración hacia los Estados Unidos, con la secuela de las deportaciones y los reingresos, lo que convierte a este fenómeno en algo de nunca acabar. Esto último no deja de ser un paliativo. Se ha informado que están creciendo las remesas de dinero que envían a nuestro país los mexicanos que trabajan en Estados Unidos. Sin duda para sus familias es un gran alivio.

Por otra parte, tampoco sabemos si ha mejorado en algo el tema de los maestros que cobran sin dar clase. La organización no gubernamental México Evalúa colocó un enorme espectacular en el Periférico de la Ciudad de México (le llaman “abusómetro”) para informar de los más de 298 mil maestros que cobran sin presentarse a clases. Muchos de ellos incluso ya murieron. Sus familiares siguen cobrando las quincenas. No estamos hablando de los pensionados, que forman un grupo aparte. Esta situación irregular le cuesta al país más de 37 mil millones de pesos al año, a partir de un cálculo muy conservador de 10 mil pesos mensuales de ingresos por cada maestro. De acuerdo con otras estimaciones, el monto asciende a 51 mil millones de pesos. Todo esto sin contar lo que ya hemos mencionado en este espacio: hay escuelas con piso de tierra, telesecundarias (que requieren de energía eléctrica) debajo de un árbol, escuelas sin maestros o a la inversa como ocurre en el estado de Guerrero: una escuela que tiene seis maestros y, aunque usted no lo crea, un solo alumno. Las cifras que ha publicado el INEGI sobre el estado en que se encuentran las escuelas públicas del país son desoladoras: el 11% no tiene sanitario, 45% sin drenaje, 31% carece de agua corriente, 94% no tiene laboratorio en sexto de primaria, 84% no tiene drenaje en Oaxaca.

El tema de la desigualdad social es también alarmante. El INEGI define los grupos de ingreso económico mediante deciles (fragmentos en una escala del uno al diez). La diferencia entre el grupo de menores ingresos (el primer decil) con el más alto (el último decil) es abismal. Es diez o doce veces más alta que la diferencia que se da en los países europeos, especialmente los escandinavos, que se han convertido en auténticas sociedades de clase media.

Ciertamente el Presidente se refirió al tema de la pobreza y reconoció que se ha avanzado muy poco en los últimos 30 años. Anunció que se pondrá en marcha un programa especial de combate a la pobreza que llevará por nombre Prospera. Tendrá un enfoque de inclusión social y de participación comunitaria, especialmente en el tema de la alimentación. También se prevé otorgar recursos para proyectos productivos, con bajas tasas de interés.

Varios comentaristas de prensa señalan que el presidente Peña Nieto rindió un buen Informe de Gobierno, bien estructurado, consistente con las propuestas del Pacto por México, pero con muy pocos resultados concretos. Y es que todavía no los hay. La supresión de la tarifa de larga distancia en las llamadas telefónicas de larga distancia, que será una consecuencia de la reforma a las telecomunicaciones, entrará en vigor a partir del primero de enero del próximo año. La reducción del precio de las gasolinas, si ocurre, podría darse en dos o tres años. Como ya hemos comentado, actualmente el 38% del presupuesto de egresos del gobierno federal proviene de los ingresos petroleros. Si en este momento se redujeran los precios de las gasolinas, no se podría completar el presupuesto federal. Se tiene que esperar a que la apertura en el campo de los energéticos haga posible la participación de muchas empresas y por lo tanto el incremento de la producción, sobre todo por la extracción de petróleo y gas “shale” (de rocas), lo cual daría como resultado una mayor recaudación fiscal por parte de Hacienda. Pero estamos hablando de un escenario hipotético. Por lo pronto, se ha reducido incluso la producción por parte de PEMEX (de 2 millones 620 mil barriles diarios a 2 millones 400 mil) y el precio de las gasolinas sigue subiendo. Ahora bien, la idea que se ha venido manejando en días pasados, de reducir el precio de las gasolinas a partir del primero de enero del 2015, seguramente con propósitos electorales, es preocupante. Se dice que se darían facilidades a los propietarios de las gasolinerías para la venta de otros productos y servicios: hoteles, moteles, negocios de lavado de autos, etc. Pero sabemos que a final de cuentas la única forma de financiar el subsidio es contratando más deuda y eso significaría volver a las andadas.