Daniel Zizumbo Colunga, especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), realizó un estudio sobre los motivos que impulsan a las personas a asociarse con sus vecinos para defenderse del crimen o tomar justicia por su propia mano; según sus resultados, en comunidades donde la población desconfía del Estado, las personas utilizan sus propios recursos para emprender acciones para castigar o combatir el crimen.

Indicó que según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe), la gente que tiene más confianza en sus vecinos es más propensa a organizarse con ellos para defenderse del crimen, “pero más importante aún, es que este comportamiento es más fuerte en lugares en donde la gente desconfía de las autoridades de procuración de justicia”.

Daniel Zizumbo detalló que lo anterior se refleja en el hecho de que hay lugares donde la gente se organiza a pesar de que los indicadores delictivos no son elevados, esto, mediante diferentes tipos de conducta: desde la colocación de cámaras y cacetas de vigilancia, hasta la participación en linchamientos; mientras que en otras comunidades nunca han surgido asociaciones de defensa aunque la tasa de criminalidad es alta.

Precisó que según la base a datos de la Envipe, se estima que entre 11 y 12% de la población se reúne al menos una vez al año con sus vecinos para defenderse del crimen de distintas maneras. Además, una encuesta elaborada para esta investigación, muestra que las personas que participan en estos grupos son más propensas a afirmar que recurrirían a estas asociaciones para hacer justicia, en caso de que alguno de sus familiares sufra un daño como consecuencia de una acción delictiva.

Para concluir, el investigador del CIDE manifestó: “la confianza en los vecinos no se traduce automáticamente en la posibilidad de juntarse con ellos para defenderse del crimen, sin embargo, en contextos en que la confianza en la policía y las autoridades de procuración de justicia se ha deteriorado, en esos lugares la confianza comunitaria se está transformando en una mayor proclividad para formar organizaciones anticriminales”.

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