Estimado lector, nunca es conveniente generalizar en un tema o situación de la vida cotidiana, sin embargo, con toda la información que ha circulado en los últimos días, me atrevo a decir que, en un porcentaje muy alto, la clase política de nuestro país se encuentra en franca descomposición, rayando sus actuaciones en la absoluta mezquindad y obsolescencia.

Esto no le viene nada bien al proceso electoral en curso. De por sí la ciudadanía está sumamente irritada por el desempeño general de nuestras autoridades (particularmente de los que se dicen ser nuestros “representantes populares”) y a ello hay que abonarle el comportamiento notoriamente inmaduro y en muchos casos sectario de los políticos de nuestro país. “Para muestra, muchos botones”, como los que comentaré a continuación:

1) Las pugnas intestinas dentro los partidos, las que se han intensificado en los últimos días al calor de la designación de las candidaturas a puestos de elección popular. Al estar mucho en juego para los actores y grupos internos de cada partido, se olvidan de cualquier sentido de identidad y respeto a su institución política en aras de mantener a flote sus intereses. Lo anterior se evidencia principalmente en los Partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática.

En el caso del PAN, qué decir de la evidente discordia, por no decir guerra declarada, entre su líder nacional con licencia, Gustavo Madero, y el grupo político del ex Presidente Felipe Calderón. Primero, Madero destronó al delfín de Calderón, el Senador Ernesto Cordero, para la dirigencia nacional y ahora maniobró para dejar fuera de la lista de candidatos plurinominales a una Diputación Federal a la esposa del ex mandatario, Margarita Zavala.

No cabe duda que los panistas aplican literalmente aquel eslogan que publicitaba la exitosa obra “Entre mujeres” (en donde actuaban actrices de la talla de Jacqueline Andere, Margarita Gralia, Rebeca Jones, Silvia Pasquel e Isaura Espinoza), que decía “Entre mujeres podemos despedazarnos, pero jamás nos haremos daño”.

La situación que vive el PRD es todavía mucho más crítica, debido a la múltiple desbandada de militantes que se ha venido dando en cascada a raíz de la renuncia al partido de su fundador y ex líder moral, Cuauhtémoc Cárdenas, así como del registro oficial de MORENA como partido político nacional. Por un lado, muchos perredistas han abandonado el barco ante la ola de desprestigio que ha atacado a la institución a partir del caso Iguala y, por el otro, muchos se han ido del partido no por sus convicciones personales sino para seguir el camino de su mentor político, Andrés Manuel López Obrador, tomando, sin duda alguna, una actitud “chambista” y de bajo compromiso ideológico.

En fin, que el PRD se desmorona ante la miope conducción del ostentador actual de esta franquicia política controlada por los denominados “chuchos”, y me refiero al dirigente nacional de este partido, Carlos Navarrete. Prueba de la desesperación que invade a este instituto político son los spots comerciales que arremeten contra el periodista Joaquín López Dóriga, a quien calificaron como el “anticristo”, así como la sospechosa declinación del Senador Armando Ríos Piter a la candidatura para el Gobierno de Guerrero, aduciendo pactos forzados con el Gobernador con licencia de ese Estado, Ángel Aguirre.

2) El “chapulinismo” político, manifiesto en las últimas fechas con la enorme cantidad de licencias que senadores, diputados federales y locales, asambleístas y delegados del Distrito Federal y presidentes municipales han solicitado para ir a la aventura de un nuevo cargo de representación popular que los mantenga en la palestra política por otros tres o seis años. Cobra vigencia aquella frase que reza “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, acuñada por César Garizurieta, abogado y político veracruzano, mejor conocido como el “tlacuache”.

La gente está definitivamente cansada de esta práctica política, en donde el representante popular solicita y obtiene la confianza ciudadana para desempeñar un determinado cargo y no cumple cabalmente con la encomienda asignada, dejando, en muchos casos, “tirada la chamba”, como coloquialmente se dice.

Considero que solamente en casos específicos se puede justificar este deseo de incursionar en otro puesto público, como sería el caso de buscar la Gubernatura de tu Estado. Para este supuesto en concreto, ya hay dos senadoras de la República que se encuentran en esta situación en particular: Luisa María Calderón, quien ya tiene amarrada la candidatura del PAN al Gobierno de Michoacán (en un segundo intento), e Ivonne Álvarez, quien fue ungida como candidata de unidad del PRI para el Gobierno de Nuevo León. Y ya van por ese mismo camino otros senadores, como es el caso de Carlos Mendoza, del PAN y precandidato único de ese partido a la Gubernatura de Baja California Sur, Ricardo Barroso e Isaías González, ambos del PRI y quienes aspiran a ser gobernador de ese mismo Estado, y Sofío Ramírez, del PRD y aspirante al Gobierno de Guerrero, más los que eventualmente se sumen a la lista, lo que convierte al Senado de la República, una vez más, en el semillero más prolífero de gobernadores que tiene nuestro país.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención. Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

Correo electrónico: carlosromo38@hotmail.com

Twitter: @josecarlos_romo

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