Azucena Vásquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 30-Ago.- Los proyectos ferroviarios se convirtieron en uno de los fracasos más sonados de la Administración de Enrique Peña Nieto.
Presumidos en su momento como proyectos estrella, ni los de pasajeros, ni los de carga arrancaron como esperaban.
Aunque en todo el sector se prometieron al menos 155 mil millones de pesos en 19 grandes proyectos ferroviarios, los de mayor relevancia, están frenados por falta de recursos, principalmente.
Los más destacados fueron el México-Querétaro y el Transpeninsular, ambos cancelados.
En el primero se exhibió conflicto de interés, ya que la construcción estaría a cargo de Higa, empresa que edificó la Casa Blanca de Angélica Rivera, esposa del presidente, mientras que para el segundo no asignaron recursos.
“Desafortunadamente solo sobrevive uno, el Interurbano México-Toluca, pues no había una estructura institucional que soportara el desarrollo de estos proyectos, cada uno individualmente era muy grande y no estaban claros sus esquemas de concesión desde el principio”, dijo Alejandro Álvarez Reyes-Retana, especialista del sector y profesor de Ferrocarriles de la UNAM.
La metodología para establecer los alcances de los aforos no era la adecuada, porque se consideraron factores para líneas del metro, destacó.
Otros proyectos que darían competitividad y conectividad, como el Chiapas-Mayab, que no opera desde el paso del huracán Stan en 2005, se quedaron varados.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) prometió la licitación para este año, pero ahora será en 2018.
El tramo corto entre Guadalajara y Aguascalientes en el que se invertirían más de 11 mil 193 millones de pesos también sigue parado porque hay juicios que impiden licitar el proyecto, dijo la Secretaría.
Álvarez Reyes-Retana dijo que el gobierno asignó varios contratos para estas obra y eso generó una carga pesada para liberación de derechos de vía, que es uno de los problemas en estos proyectos.
De los proyectos que siguen en marcha, está el de pasajeros, el Tren Interurbano México-Toluca, pero que ha avanzado con la acusación de sobrecostos.
Entre otros proyectos está el Libramiento Ferroviario de Celaya, que tiene un retraso de más de dos años, pues estaría listo en 2015, pero ahora se proyecta para finales del 2018, si se logra.
La SCT aseguró que de ninguna manera se quedaron a medias con los proyectos que serán los más grandes en la historia del país y que como sucede en todo el mundo, los programas y acciones de Gobierno deben ser flexibles y ajustarse a las circunstancias.