CDMX.-Ese salto del segundo novillo de la tarde al callejón de la Plaza México y que después de 20 minutos fue desatorado del burladero de picadores le vino a Joselito Sainz como del cielo, porque salió un reserva de San Judas Tadeo con el que lució con algunos muletazos de buen temple que rubricó con una estocada entera y le valió cortar la primera oreja de la tarde, ante el gusto de su maestro Manolo Mejía.

Tras la ayuda de los servicios de plaza y algunos toreros de luces y otros vestidos de civil que estaban en el callejón de la monumental capitalina, lograron que “Jorongo”, que así se llama el cárdeno claro número 40 y con 440 kg que se había atorado tras el espectacular salto, saliera de nueva cuenta al ruedo y tardó algunos minutos más en regresar a los toriles.

Evidentemente le correspondió lidiar el quinto del festejo, un novillo muy serio, en el que salió al tercio el banderillero Juan Ramón Saldaña tras haber bregado muy bien y colocado dos soberbios pares de banderillas.

El joven Sainz estuvo variado con el capote y decidido con la muleta, aflorando desde luego su poca experiencia, no apta aún para resolver problemas propios de un animal que desarrolló mucho peligro de la ganadería de Santo Toribio.

Francisco Martínez, con el primer novillo de la tarde de la ganadería de Xalmonto, estuvo variado, incluso luciendo en un par de banderillas y luego con la muleta poco pudo hacer pues el novillo llevó siempre la cabeza a media altura. Tardó en matar y oyó dos avisos.

El tercero fue para Mariano Sescosse, quien acusó la falta de torear un año debido a un percance grave que sufrió el 8 de octubre pasado y la responsabilidad de hacerlo en la México.

El público se puso de parte del novillo y le dividieron las opiniones. Tardó en matar y oyó un aviso.

El español David Salvador consiguió muletazos de temple con un buen novillo de Xalmonto que tuvo calidad pero le faltó fuerza.

Lo mató muy bien y aunque no le concedieron la oreja que pedían, le concedieron lidiar al sexto.

Con el que cerró plaza confirmó sus cualidades, aunque poco pudo hacer porque el astado de Santo Toribio terminó quedándose parado.

En ese astado el banderillero Diego Martínez sufrió un puntazo en el muslo derecho.

 Al FINAL del festejo echaron al ruedo al novillo que quedó atorado al inicio del festejo y fue el novillero neoleonés Juan Padilla el encargado de lidiarlo y hacerle faena a puerta cerrada. Guillermo Leal/Agencia Reforma.