Roberto Zamarripa
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 24-Jun-2019 .-Emilio Lozoya es un perseguido político del Gobierno de Enrique Peña. Sus jefes lo han aniquilado.
«Lo hicieron pomada. Lo juzgaron, lo juzgaron, lo juzgaron. Lo condenaron mediáticamente», afirma su abogado Javier Coello Trejo.
Peña y Luis Videgaray han guardado silencio frente a las acusaciones de corrupción. Prefirieron perdonar al opositor panista Ricardo Anaya que respetar el proceso jurídico de Lozoya. Todo con el fin de construir un ícono de la corrupción, afirma.
«Si es necesario citaremos al ex Presidente Peña para que aclare. No lo estoy imputando. Que aclare el Secretario de Hacienda (Videgaray) y quienes sustituyeron a Lozoya (José Antonio González Anaya)», pide.
No imputa pero si da la repasada. Ese grupo prefirió perdonar de último momento al candidato opositor Ricardo Anaya a quien en la campaña electoral de 2018 le fincó acusaciones sobre presuntos vínculos con lavadores de dinero.
El litigante chiapaneco insiste: porque es una persecución.
«Hago una pregunta: ¿ha habido alguien que surja, que levante el dedo y diga, ‘a ver pérenme, eso no es cierto’.
«Cuando ese dinero era para la campaña. ¿El coordinador de la campaña del Presidente Peña (Luis Videgaray), salió a decir ‘eso no es cierto’?.
«No. Todo mundo se calló».
Coello dice poseer las pruebas de que ningún dólar de Odebrecht cayó en las cuentas de Lozoya; que ninguna de las propiedades que hoy son objeto de escrutinio fueron adquiridas con dinero de sobornos de Odebrecht o de AHMSA.