En el curso de la existencia hay etapas que se quiere olvidar y por alguna razón no es posible, que siguen ahí vigorosamente adheridas, como si fueran espectros que se niegan a esfumarse, principalmente aquellos por los que se siente animadversión y al mismo tiempo un morbo que requiere saber dónde está y qué hacen.

Tal cuestión sucede con los que se dicen “enemigos” del Partido Revolucionario Institucional, al que le hurgan hasta lo más recóndito en espera de encontrar algo con que tundirle y si no lo hay lo inventan, pero la cuestión es que permanece en el vértice del comentario.

Desde 1987 se anunció la extinción del PRI a raíz del cisma que encabezaron Cuauhtemoc Cárdenas y Porfirio Muñoz, que se aliaron con el Partido Comunista Mexicano (PCM) y otros organismos afines para crear el “Frente Patriótico Nacional”, antecedente del Partido de la Revolución Democrática, año en el que Cárdenas participó como candidato presidencial por parte del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM).

A final de cuentas no logró su objetivo al ganar las elecciones el abanderado priista Carlos Salinas, pero dio pie para que hasta la fecha se diga que hubo fraude, que se “cayó” el sistema electoral, o que para evitar el recuento de votos años después se dispuso quemar las boletas.

El 23 de marzo de 1994 tuvo lugar el asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio y en su lugar entró Ernesto Zedillo, que obtuvo el triunfo en los comicios efectuados ese mismo año, esparciéndose el rumor que la muerte de Colosio fue autoría intelectual de un grupo de priistas, sin que hasta ahora se tenga un solo elemento de prueba que permita aseverar que efectivamente así fue.

Las elecciones de 2000 y 2006 las ganó el PAN con Vicente Fox y Felipe Calderón, respectivamente, lo que permitió aseverar que el PRI estaba sepultado, que jamás volvería a Los Pinos, sin embargo en 2012 con Enrique Peña Nieto recuperó el cargo y la mayoría en el Congreso de la Unión.

A siete meses de la elección de 2018, las mismas voces del 1987 y aquellas que se han agregado en el caminar del tiempo no sólo sustentan que el PRI perderá todo, incluidas gubernaturas, alcaldías y legislaciones federales y locales, sino que quedará en el tercer o cuarto lugar de la votación.

Lo anterior pese a que las encuestas mencionan que será una elección de tercios, esto es, que ningún partido obtendrá mayoría, por lo tanto la moneda está en el aire.

Al PRI se le critica que tenga vigente la fórmula del “tapado”, lo que motiva que la mayoría de analistas, articulistas y cartonistas dediquen sus colaboraciones a lanzar toda clase de escarnios por este esquema. Son los mismos que en los últimos años se han vanagloriado que virtualmente está anulada la “presidencia imperial” y al mismo tiempo le consideran poderes omnímodos al presidente Peña Nieto para decidir el nombre del aspirante tricolor.

En cambio casi nunca se menciona al aspirante que tiene años en campaña y lo mejor para él es que la autoridad electoral se hace como que la Virgen le habla, lo que le permite recorrer el país sin necesidad de apegarse a la ley con el argumento de que sus reuniones son “asambleas informativas”. Otros hacen uso de los tiempos oficiales en los medios electrónicos para promover su imagen y con argucias se brincan a la torera la norma jurídica.

Si Usted, amable lector o lectora, observa los espacios editoriales de periódicos, revistas y medios electrónicos, podrá encontrar que de cada 10 publicaciones, siete u ocho son antipriísta o antisistema, lo que es un masoquismo, ya que les indigesta el Revolucionario Institucional y al mismo tiempo están pendientes de lo que hace, actitud que provoca un efecto contrario al que pretenden ya que de tanto mencionarlo el ciudadano de a pie lo tiene presente y a la larga esto ayuda a que no pierda fuerza.

INDEPENDIENTES

Aunque no es nuevo el asunto de los candidatos independientes, en el actual proceso electoral hay demasiados para los distintos cargos en juego, mismos que en su mayoría no han podido despintar los colores de la casa paterna, por lo que a donde vayan y lo que digan o hagan siempre llevará la tilde “ex” del partido que los cobijó y les enseñó el ABC de la política,  del cual ahora reniegan.

En este sentido, la Iglesia Católica considera que las candidaturas independientes serán un atractivo electoral una vez que maduren, que los ciudadanos perciban que son una opción, al mismo tiempo observa que a las alianzas electorales les falta depurar su proyecto de país.

El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), cardenal Francisco Robles Ortega, señaló que la Iglesia no ve con “malos ojos” a las candidaturas independientes, pero les falta madurarse, puesto que no está clara la independencia de los candidatos respecto a los partidos o los grupos empresariales.

Afirmó que “es algo que debe madurar no sólo en la conciencia de las personas que quieren presentarse como independientes, sino en la conciencia de la ciudadanía, hay que afinar, hay que definir esto de la independencia. Lo que vemos es que una persona se independiza de un partido, no se ve claramente su total independencia de una agrupación política, empresarial, no se ve clara esa independencia, más bien como que uno intuye las dependencias. Hay que aclarar independencia de quién, de qué, es algo que desde nuestro punto de vista tiene que madurarse, no es algo que vemos mal, reprobable, sino que tiene que madurarse, puede ser un buen camino para la democracia”.

En relación con las alianzas, el también arzobispo de Guadalajara, subrayó que les hace falta definir su proyecto de país, plantear sus objetivos y metas en el caso de resultar favorecidos con el voto y sobre todo dar a conocer de qué manera integrarán a las demás agrupaciones políticas y a la sociedad en sus gobiernos.

Resaltó que “a veces las alianzas dan un mensaje que pareciera leerse ‘solamente nos interesa recuperar o mantener el poder’, pero no vemos claro qué hay más allá de esas alianzas y eso es muy importante de clarificar”.

Ciertamente, en eso tiene mucha razón el purpurado cuando cuestiona la actitud de tener como única meta el poder, hay alianzas de agua y aceite, por lo que se desconoce qué sucederá si llegan a triunfar, básicamente por cuál filosofía moral se inclinará para ejercer el poder público.

Hizo hincapié que a los sacerdotes les toca ayudar a formar criterio, conciencia, “que podamos elegir no el mal menor, sino el bien posible” y hacerlo por la plataforma que aporte más a la comunidad, a la justicia, al respeto a los derechos humanos.

JUAN PEDRO MEJORA

La semana pasada fue sometido a la segunda cirugía Juan Pedro Franco Salas, considerado como el hombre más obeso del mundo, por lo que de pesar hace un año 597 kilogramos actualmente tiene 368 y se espera que en un término de dieciocho meses llegue a 120 kilos. Juan Pedro es originario y vecino de Aguascalientes, pero a raíz de las intervenciones a que lo han sometido tuvo que trasladarse junto con sus padres a Guadalajara, en donde encontró el apoyo absoluto del cirujano bariatra, José Antonio Castañeda Cruz, quien se ha encargado de su atención desde el primer día.

La primera cirugía fue en mayo de 2016 y la segunda hace unos días, por lo que la evolución va en las condiciones planeadas, lo que permite ser optimistas con los resultados que se irán presentando en forma progresiva, a la vez que se vigila estrechamente la diabetes e hipertensión, en aras de evitar un infarto o un embolismo pulmonar o cerebral. Hay que hacer votos porque salga con bien de este proceso y que para 2019 esté de regreso a su hogar con una nueva perspectiva de vida.