MOSCÚ, Rusia 14-Jul-2018 .-Lionel Messi y Cristiano Ronaldo se fueron en Octavos de Final. Igualmente, algunos mitos sobre Rusia se cayeron durante el Mundial: no es un lugar difícil para viajar, sí hay muchos rusos que hablan inglés, su gente no es fría y no todos aman ni todos odian a Putin.
No todo es magnífico en Rusia, pero los aficionados que vinieron se encontraron sorprendidos por la calidez de los rusos, la pulcritud de las ciudades y el funcionamiento de este país con una economía emergente -en la última década, el Producto Interno Bruto (PIB) ruso y el mexicano crecieron a un promedio anual similar: alrededor del 2 por ciento.
La Embajadora de México en Rusia, Norma Pensado, abona a lo que se vio y se dijo en las calles: “a veces hay una percepción un poco equivocada de lo que es Rusia; nosotros lo hemos visto ahora con tantos mexicanos por acá, que muchos dicen ‘estoy muy sorprendido por las ciudades tan limpias y seguras’. Todo mundo dice que no se lo imaginaba así, y cuando uno les pregunta cómo lo imaginaban, no saben bien qué decir porque tienen una imagen un poco estereotipada o desactualizada de lo que es Rusia”.
“Creo que tiene que ver con la concentración que muchas veces tenemos hacia un cierto grupo de países a los que somos más afines culturalmente”, acota.
El departamento en el que me alojo en Moscú está cerca del centro de negocios White Square, un complejo de oficinas que alberga agencias de multinacionales, hoteles, restaurantes gourmet y de fast food.
Mi anfitrión en la capital rusa se llama Nikita Pavlov, un joven de 29 años egresado de la Universidad Estatal de Cultura y Artes de San Petersburgo. Es fanático del Zenit, trabaja como director de arte en una firma que desarrolla apps y habla inglés fluido como muchos jóvenes rusos, especialmente en las principales ciudades del país.
En el trajín del Mundial, me resfrié; su novia y él me prepararon té con miel, compraron medicinas sin aceptar un rublo a cambio. Ya recuperado, me invitaron a salir de fiesta juntos. Días más tarde rescatarían a un pequeño gato para adoptarlo.
Entonces vienen a mí mente palabras de la Embajadora Pensado: “el carácter del ruso y del mexicano es bastante parecido, somos gente muy espontánea, muy sentimental y también abierta; en ese sentido hay mucha afinidad”.
Rusos y mexicanos, un tanto resignados al fracaso en el futbol, festejaron mientras se pudo.
“Ustedes, los mexicanos, festejan antes y durante el juego; nosotros, después”, me advirtió un alemán en el Estadio Luzhniki. Por un día, no fue así.
El futbol no fue -como habría dicho el exjugador inglés Gary Lineker- un deporte en el que siempre ganan los alemanes. Por cuatro semanas, algunos otros mitos se derrumbaron.
El Mundial tuvo una final inesperada y Rusia tampoco fue como nos lo contaron.
Y en Moscú, como en el resto de las ciudades, ya sólo queda el eco de las voces de los fanáticos: “spasiba” (gracias en ruso).

TABLA
Imperdibles en Moscú
Durante el Mundial, estos dos rincones eran imperdibles para los fanáticos:
La calle de las luces
Hay más gente que en el Corredor Peatonal Madero del Centro de la Ciudad de México. Es la calle Nikolskaya del Centro de Moscú, muy cerca de la Plaza Roja. Está siempre iluminada: por el alumbrado en los postes y por series de lucecitas que penden por encima de los peatones.
Se convirtió en la tribuna que salió de los estadios. Un mosaico de culturas y una fiesta diaria es lo que se vivió durante el Mundial.
La estación de la suerte
En la estación de Metro Plóshchad Revolutsii (Plaza de la Revolución) se encuentra la escultura del “Guardián fronterizo con perro”, al que se le toca el hocico para tener suerte.
Bajo esta superstición, los viajeros han frotado esa parte hasta el punto de pulir el bronce con las manos y sacarle un brillo dorado que contrasta con el café oscuro del resto de la figura.
En el Mundial parece que lo acariciaron mucho más para que la Selección Rusa ganara por goliza en el partido inaugural, para que derrotaran a España en Octavos de Final y para estar a punto de llegar a Semifinales.

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