DÜSSELDORF, Alemania.- A 84 días de su debut ante México en el Mundial de Rusia 2018, Alemania no da muestras de debilidad.
El equipo estelar de La Mannschaft impone respeto y ayer mostró lo mejor de su repertorio en el duelo que igualó 1-1 ante España en la ESPRIT Arena de Düsseldorf.
Un futbol vertical y que daña por las bandas es el que caracteriza al último campeón del mundo. Alemania ya no depende de Mesut Özil, ahora también Thomas Müller e Ilkay Gündogan inciden como cerebros en el equipo que le hará los honores a México, el próximo 17 de junio en el Estadio Luzhniki de Moscú.
Ya en la cancha, el equipo de Joachim Löw inició de menos a más, aunque no con el balón en su poder, ya que enfrente se postró España, un especialista con el esférico y que ayer no tuvo empacho en alinear como centrodelantero titular a Rodrigo, por encima del todoterreno Diego Costa.
A puro toque, siempre comandado por Andrés Iniesta y David Silva, La Furia Roja se animó a faltarle el respeto a Alemania.
Iniesta se combinó con Rodrigo y, al 6′, el atacante del Valencia colocó el 1-0 con un potente disparo que fue imposible de detener hasta para Marc-André Ter Stegen.
Aunque España se imponía en el resultado, pronto Alemania lo hizo en la cancha, ahogando a los españoles con una presión alta que iniciaban Timo Werner, Müller y Julian Draxler.
Los teutones recuperaron el balón, y antes de que culminara el primer tiempo, Müller igualó el partido con un zapatazo que paró directo en el ángulo del arco que defendía David de Gea, al 35′.
Lo amistoso del partido sólo se vio reflejado en los cambios. España hizo seis, Alemania apenas cuatro, uno de ellos obligado por la lesión de Sami Khedira.
La Mannschaft fue dueña del complemento, no descompuso a su equipo y si no incrementó su cuota de anotaciones fue por culpa de De Gea.
Alemania no enseña sus debilidades, y le deja en claro al Tri que para derrotarla… hay que hacer un juego perfecto. Staff/Agencia Reforma.