El Obispo de la Diócesis, José María de la Torre Martín, condenó la existencia de asociaciones proabortistas identificadas con nombres católicos y que acogen a madres que se deshacen de los hijos que llevan en el vientre, pero alaban a Cristo en la Iglesia.
Comentó que muchos implicados, directa o indirectamente en el aborto, también son de los que tienden mantos a Jesús y gritan “vivas” al interior de los recintos de oración, pero “el viernes crucifican sin piedad”.
“Son muchos los que en ocasiones cantan alabanzas al señor durante la misa, pero que matan a Cristo en los hermanos, en ese correr de gente inocente que es llevada al Calvario y sigue muriendo por millones y millones; niños inocentes que mueren en el vientre de su madre por el aborto”, en agrupaciones que pueden llamarse “Católicas con Derecho a Decidir”.
Esa es la realidad de hoy, sostuvo el Pastor durante la celebración del Domingo de Ramos que marca el inicio de la Semana Santa, un periodo de contrastes en el que “Jesús sigue viniendo y lo seguimos matando”.
En ese contexto, refirió palabras del Papa Francisco respecto de que hay grupos que esperan la Semana Mayor por la oportunidad de acompañar a Cristo en su pasión y muerte para el fortalecimiento de la esperanza.
Otros, más contentos, esperan la Semana Santa a fin de irse de vacaciones, emborracharse, hacer fiestas y participar de eventos sociales; y un tercer grupo acude a misa y de pasada invita al festejo.
“Esos son los contrastes del Domingo de Ramos y del Viernes de Crucifixión, la alabanza al Mesías y su condena unos días después por la misma gente y que se sigue repitiendo en la historia de hoy con cristianos que se dan golpes de pecho ante películas de la Pasión de Cristo, pero que con la misma boca que lo aclaman en misa, insultan y ofenden al salir”.
El Obispo de la Torre Martín sostuvo durante la celebración eucarística que Jesús sigue su pasión porque nosotros le seguimos condenando a muerte en nuestros hermanos.
En tal sentido, llamó a pedir perdón, arrepentirse y clamar misericordia; reflexionar y pedir al Señor nos conceda participar dignamente en estas celebraciones, participando de su dolor y con la esperanza de participar también de su gloria y de su resurrección.

¡Participa con tu opinión!